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24-12-201301:30| Deportes |TRAS EL TíTULO, FUERON RECIBIDOS COMO HéROES   
Rincón, el campeón que superó la adversidad
El equipo que este año logró el ascenso a la A de Lifune y que ganó el domingo la primera edición de la Copa Neuquén está integrado por trabajadores de empresas petroleras.
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Rincón de los Sauces > La voz de los protagonistas acusa una madrugada larga. Los festejos se extendieron. Claro que el logro obtenido lo valía. Más de quinientas personas esperaron la llegada de las combis que traían al equipo, desde allí todos a la plaza y después un gran asado para homenajear a los campeones. Deportivo Rincón logró el título de la primera Copa Neuquén y el plantel entró en la corta historia del pueblo con un recibimiento a lo héroes.
Todo arrancó hace más de dos años. Sin lugar en Lifune y sin una fecha para empezar a jugar, comenzaron a probar jugadores y en la primera práctica se presentaron 144. Muchos de ellos nunca habían jugado al fútbol, pero otros tenían condiciones.
El número no hizo más que ratificar la necesidad que los dirigentes políticos y sindicales de la ciudad habían advertido al no existir un club en la ciudad luego de la desaparición de Rinconense.
Dos años y 47 partidos después, de los que ganó 32, Rincón no sólo logró el ascenso al cuadro superior de Lifune, también consiguió su primer título en el fútbol provincial al quedarse con la Copa Ariste Omar Mendoza en una final muy dura frente a Bicicross, al que le ganó por penales 3 a 1.
Si bien la final no fue una evidencia de virtuosismo de ningún equipo (0-0), los números del campeón dejan en claro que fue “un campañón” como reconoce el DT Daniel Olea.
Los números impresionan. De sus 47 juegos (16 amistosos, 21 de la B, y 10 de la Copa) ganó 32, con 121 goles a favor y 47 en contra. Con una localía muy fuerte en la que recién en el partido de vuelta frente a Maronese (cuartos de final) se rompió el invicto.
Las claves para el entrenador no son muy rebuscadas: “El trabajo serio, la concientización de los chicos que interpretaron una idea futbolística. La responsabilidad con la que trabajaron mucho tiempo y el sacrificio. Todo sin descuidar que se trata de un juego y no tienen que perder la capacidad de divertirse”, dice.
La jornada del domingo para Olea fue larga. Muy larga. A las 7 de la mañana arrancó hacia Neuquén, donde en La Chacra del Rojo dirigió a la Séptima división que logró el título frente a Alianza y poco después también estuvo a cargo del equipo de Reserva que cayó 5 a 4 con el Gallito y quedó como subcampeón. Por la tarde, su equipo se quedó en Primera División con la Copa Neuquén y recién cerca de la 1.30 de la mañana se volvió a Rincón.
“Nos encontramos con una recepción muy importante. La gente estaba esperando en la rotonda del dinosaurio y nos fuimos en caravana hasta la plaza. Una alegría inmensa. Una sensación inexplicable, ver tanta gente que nos apoyó”, relató.
Después llegó el asado en el camping petrolero, pocas horas de sueño y la charla para contar las emociones que el domingo, tras la consagración, le cortaron la garganta.
Es que no es fácil vivir en Rincón de los Sauces. Mucho menos encontrar una actividad deportiva que pueda generar expectativas y contención a los chicos. Y con las complicaciones lógicas de un clima cruel, logró hacer jugar al fútbol al equipo, con una identidad bien marcada con la pelota al piso, “por la imposibilidad de jugar de otra manera” por la presencia casi cotidiana del viento, reconoce Olea.
“Todo es más difícil en Rincón. Tenemos 240 kilómetros hasta Neuquén. Nadie del plantel cobra por jugar. Y tenemos dos turnos de entrenamiento, porque acá todos los chicos trabajan en las empresas petroleras, con horarios rotativos”, explica el DT e inmediatamente aclara que “sólo dos o tres veces pude hacer fútbol con el equipo titular un día jueves”.
Además, se toma unos breves segundos para remarcar que “mucho se habla de lo que cobran los chicos. Pero lo cierto es que no cobra nadie, trabajan en el petróleo y los días de partido salen con permiso sindical”.
El arquero Gustavo Herniquez –atajó dos penales en la final– es el ejemplo que pone el entrenador: “Tiene 19 años y le faltaba un poco de físico, empezó a trabajar. Hoy hace tareas de zanjeo que son mucho más pesadas que las rutinas en el gimnasio”.
El fuerte sentido de pertenencia fue vital para lograr el ascenso y después la Copa y esa es la condición que intentarán mantener para jugar el Torneo del Interior del próximo año. Pero “aún no lo hablamos. Hoy vamos a descansar y recién mañana empezaremos a pensar”, confió Olea. Y el DT tiene razón, el pueblo reconoció al campeón y el plantel lo disfrutó. Pero los sueños y las ilusiones no se quedan con el título obtenido.



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