San Juan > ¿Cuánto vale poner en las vitrinas esta Copa Argentina que aún no termina de entusiasmar a nadie, dentro y fuera de la cancha? La pregunta debió haber sido al revés. ¿Cuánto le costaba a Boca, a Julio Falcioni y a sus dirigentes perder anoche la única de las tres coronas que podía calzarse?
El Clausura cedido frente a Arsenal con una derrota amplia, dolorosa, en casa, se podía mitigar muy rápido con la séptima Libertadores. Pero lo que ocurrió en aquella final ante Corinthians generó un infierno que todavía no se apaga. Siquiera con esta nueva conquista.
Claro que una derrota anoche en San Juan ponía a todo el Mundo Boca cara a cara con una crisis que podía llevarse puestos a varios. Nada de eso ocurrirá. Al menos por ahora, y de acuerdo a la postura pública de la dirigencia, será así hasta diciembre. Ahora con la chance de jugar otro certamen continental, la Copa Sudamericana, en la que enfrentará a Independiente en el debut.
Boca le ganó 2 a 1 a un Racing que se reforzó mucho pero que necesitará cuanto menos tiempo para entregarle a sus hinchas lo que buscan hace años y no encuentran.
Fue más el Xeneize, y se llevó un trofeo por el que jugó durante la mayoría de los partidos con un equipo muletto, y en el que ganó cuatro de los seis encuentros por penales.
Anoche, sin Riquelme, se vio algo de lo que puede hacer en ofensiva, con mucho ritmo, cuando pudo aprovechar los espacios del rival. Todo se le hizo más sencillo luego del grosero error de Racing en el fondo para la notable definición del Tanque Silva para el 1 a 0.
El Pelado es la imagen de este Boca campeón. Símbolo de la era Falcioni, no por su longevidad en el club (llegó a principios de año) sino porque es una apuesta del entrenador, al que bancó por sobre Lucas Viatri aún en sus peores momentos.
Como el del estreno ante Quilmes, expulsado al ratito del pitazo inicial por una reacción difícil de comprender antes de la debacle. Anoche el delantero se redimió con una gran definiición, y el otro punta también hizo un golazo (por la jugada colectiva) para empezar a creer en un semestre mejor.
La mochila por las "finales" perdidas, la salida todavía no aclarada del todo de su ídolo y referente, los enojos del entrenador con algunos periodistas que le pegan en el piso, quedarán en el olvido por unos días. Y la conquista de la primera edición del nuevo certamen federal, todavía con muchas cosas por revisar para que sea atarctivo, ya es parte de la historia.
Boca se quedó con los dos trofeos que fueron entregados con el mismo nombre (el anterior fue en 1969) y tendrá algo de paz. Ganó el título al que menos importancia le dio, pero arranca el semestre con una alegría y podrá pasar el invierno sin tantas pálidas.