Los precios de la soja se ubicaron esta semana muy cerca del máximo histórico, con valores apenas unos centavos por debajo de los 600 dólares la tonelada en el mercado de Chicago. La principal razón –en realidad la única dentro de la variables reales- es la fuerte sequía que afecta a Estados Unidos, el principal productor mundial. Sin embargo, más que por el clima actual, el precio sube por el clima futuro: no se esperan lluvias el los próximos 15 días en el país del Norte, lo que empuja el precio y lleva a los especuladores a arrojarse a los brazos del oro verde.
Según distintos analistas del mercado del agro, el valor internacional de la soja podrá superar la semana que viene el techo histórico que había alcanzado el 3 de julio de 2008, cuando las pizarras de la Bolsa de Chicago marcaron un valor 609,22 dólares por tonelada. En aquel momento, los inversores ya percibían que la burbuja estaba por pincharse, y huían a los commodities agrarios como refugio de valor.
En medio de una economía que se desacelera, la soja podría convertirse en un salvavidas para el ingreso de dólares en momentos donde el Gobierno más los necesita. Es que este año hay vencimientos importantes de deuda, y la liquidación de divisas será clave para ello.
Ni hablar de los fondos a los que se accede vía retenciones que, si bien no representan un porcentaje grueso de los recursos fiscales, podrán apuntalar las ya complicadas cuentas fiscales.
No sólo el precio ayuda al país. La demanda internacional, sobre todo de China, no cesa y eso pone en buen escenario al país. Las únicas trabas parecen ser internas, con ciertas medidas como la puesta en marcha de licencias no automáticas que motivan respuestas similares de otros países, aunque el agro no parece ser un sector afectado.
Escenarios
¿Puede la soja ser, también, un salvavidas para las provincias en tiempos de desaceleración? Según un estudio de la Fundación Mediterránea, la oleaginosa permitirá un colchón para los distritos más grandes que son, justamente, los productores.
Sin embargo, existen otros subestados que exportan otros productos, con precios que están lejos del récord sojero. Para dar cuenta de esa heterogeneidad de precios, la Fundación Mediterránea realiza el siguiente ejercicio: compara el precio de una canasta de productos agropecuarios y agroindustriales exportados en 2001 con los del segundo trimestre de 2012. “En la región pampeana, los precios promedios se han más que duplicado, explicado entre otros productos, por la soja, pero no ha sido así para otras provincias”, señala el informe.
“Por ejemplo, casos como Catamarca y La Rioja, con fuerte presencia olivícola, tienen precios promedio en dólares aun inferiores al 2001. A ello se debe tener en cuenta lo que han aumentado los costos internos para el sector exportador. Una forma de ilustrarlo es considerar el aumento de la inflación en dólares en nuestro país. En promedio, ha sido del 32% en once años. De esta manera, hay varias provincias que están en una situación similar a la previa a la devaluación del año 2002”, remarca el trabajo.
“Esos precios no consideran otros, como el oro, que sigue alto, y permite a San Juan, tener un margen para amortiguar una posible recesión (siempre y cuando se mantenga alto dicho precio)”, aclaran desde Fundación Mediterránea.
“Resumiendo, a diferencia del año 2008, no hay caída en la demanda mundial de productos argentinos (es más, hay precios más altos), pero las exportaciones de nuestro país parecieran estancarse, por razones internas. Es decir, el mundo ofrece un salvavidas para algunas regiones, pero puede desperdiciarse si se agravan aquellas razones internas que compliquen las ventas externas”, concluyen.