Una vez más, Moyano demostró su poder realizando un congreso normalizador para renovar autoridades a pesar de haber sido declarado ilegal por parte del Ministerio de Trabajo.
En su disputa contra el Gobierno nacional, el jefe sindical emitió ayer duras advertencias que lo alejan del espacio de aliado preferencial que ocupó durante nueve años y lo ubica como el principal referente de la oposición política.
En su discurso triunfal, Moyano advirtió a Cristina Fernández que el año que viene el movimiento obrero podría optar por un candidato diferente del kirchnerista, sólo para demostrar que el 54 por ciento de los votos que consiguió la Presidenta el año pasado le corresponden a él, el jefe de la CGT.
La disputa del líder camionero con la Casa Rosada comenzó a mediados de 2011, cuando se tenían que definir las listas y no consiguió lo que quería, a pesar de las presiones.
Pese a su enojo por la falta de respuestas a sus reclamos, el titular de la central sindical no dejó de pensar políticamente y eligió a un dirigente para que lo acompañara con buena llega a los ministros, como es Guillermo Pereyra. Así, no cerró la puerta del todo a mantener el diálogo con el Gobierno.