Santiago (AFP-NA) > Tras la conmoción que provocó la muerte de un joven gay a manos de un grupo de supuestos neonazis, Chile promulgó el jueves una ley antidiscriminación que sanciona los actos arbitrarios motivados por el sexo, raza o condición social, dando un paso adelante para sacudirse de su tradicional conservadurismo.
La iniciativa fue bautizada como Ley Zamudio, en honor a Daniel Zamudio, un homosexual de 24 años, que murió el 27 de marzo tras agonizar durante tres semanas luego de haber recibido golpes en la cabeza y el cuerpo, quemaduras con cigarrillos y marcas de símbolos y consignas nazis, a manos de un grupo que lo atacó por su condición sexual al encontrarlo durmiendo ebrio en una plaza.
Su muerte conmocionó a la sociedad chilena y logró agilizar la tramitación en el Congreso de esta iniciativa que dormía desde 2005 por la oposición de legisladores derechistas, que estimaban abriría la puerta al matrimonio homosexual, prohibido en la actual legislación.
"Gracias al sacrificio de Daniel, hoy día tenemos una nueva ley que estoy seguro nos va a permitir enfrentar, prevenir y sancionar las discriminaciones arbitrarias que tanto dolor generan", dijo el presidente chileno Sebastián Piñera, al firmar la nueva normativa en el palacio de gobierno.
A la ceremonia asistieron representantes de las comunidades judías, árabes, indígenas, discapacitados y los padres de Daniel Zamudio, entre otros invitados.
"Estoy muy orgullosa de que haya salido la ley y que tenga su apellido. Mi hijo no se va olvidar nunca", dijo la madre de Daniel, Jacqueline Vera.
El nuevo cuerpo legal, que define el concepto de discriminación arbitraria como "toda distinción, exclusión o restricción que carezca de justificación razonable", es considerada un paso delante de la sociedad chilena para sacudirse de su tradicional conservadurismo, sólo ocho años después que en el país se estableciera el divorcio.
Hasta 2004, Chile era uno de los últimos países occidentales que no establecía la disolución del vínculo matrimonial en su legislación, debido a la férrea oposición de la Iglesia católica, a la que se afirma adherir un 80% de la sociedad chilena.
En 1999, en tanto, se abolió una normativa que castigaba a los homosexuales ("la sodomía") con penas de cárcel.
"Este es un buen día. Chile es hoy un mejor país para vivir", señaló Rolando Jiménez, presidente del Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh), que contabiliza 17 muertos y 800 agresiones a homosexuales desde 2002 a la fecha, motivados por la orientación sexual.
"Antes, temas como la discriminación sencillamente no aparecían en el debate público", dijo el periodista Oscar Contardo, autor del libro "Raro".