Ernesto Nimcowicz
nimcowicz@lmneuquen.com.ar
Los principales eslabones de la cadena frutícola en la región aseguran que el arranque de 2012 fue más que complicado. La foto se podría describir así al cierre del primer cuatrimestre: una fuerte caída de las exportaciones a ultramar -de casi un 30%- debido a la pérdida de competitividad; el mercado brasileño, el cual representa un 25% de las exportaciones y al que todos apostaban este año como el arca de Noé en medio del diluvio, ahora aparece cerrado por la decisión oficial del país vecino de exigir licencias automáticas de importación y, por si fuera poco, la devaluación del real de los últimos meses.
En el frente interno, los productores frutícolas, quienes también debieron soportar las pérdidas originadas por el granizo, insisten por su parte con que no les cierran los números ya que si bien aún no están los cálculos finales no llegan ni al 0,65% del costo de producción. Puesto en cifras, el año pasado aseguran que los costos eran de $1,50 por bulto de fruta y apenas percibían $1 por bulto. Este año, aseguran, que la cosa empeoró debido a que con suerte les pagarán $0,80 por bulto.
De hecho, en la semana que pasó hubo un encuentro entre el gobernador de Río Negro Alberto Wereltineck y el nuevo titular de la Federación de Productores, Jorge Figueroa, donde se anunciaron algunas medidas para el sector.
Luego de que se conociera que la Federación de Productores de Río Negro y Neuquén impulsaría protestas en toda la región la próxima semana, Weretilneck se reunió con los productores e intentó desactivar un nuevo paro. Destacó que durante este año el Ejecutivo provincial inyectará a la actividad frutícola más de $67 millones de pesos: hasta el momento se incorporaron al sector casi $31 millones, mientras que en el segundo semestre del año las medidas a implementar alcanzarán cerca de $37 millones.
En su exposición ante los chacareros, Weretilneck argumentó que cuando asumió el gobierno actual la fruticultura atravesaba uno de sus peores momentos en los últimos años. “Los productores se enfrentaban a la posibilidad de que las empresas no compraran su fruta o bien no disponían de la liquidez suficiente para levantar la cosecha”, explicó. También reconoció que “el granizo afectó aproximadamente 6.000 hectáreas, generando pérdidas mayores al 50 por ciento de la cosecha, y que los sindicatos pugnaban por un incremento que superaba el 31% en todos los casos”.
Entre las medidas mencionadas por el gobernador para paliar la situación se anotaron la gestión ante el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de un Aporte No Reintegrable de $30 millones para levantar la cosecha, que fue distribuido por el área de Producción de Río Negro y benefició a 2.444 productores. También hubo gestiones ante Trabajo de Nación para la prórroga por 2 meses de 1.400 Prorepros, de 600 pesos cada uno, por un total de $840 mil.
Otro aspecto clave fue la firma de un acuerdo con el Banco de la Nación Argentina en el que se transfirió a Río Negro la “cartera en mora” por 21 millones de pesos que se encontraba al límite del remate. También se declaró la emergencia provincial por granizo y lluvia, y se eliminó el artículo que derogaba al Ente Compensador por Granizo de la Provincia de Río Negro. Y se comprometió a pagar a los 199 establecimientos que adhirieron y fueron damnificados por los sucesos climáticos. Oscar Rolo, secretario de Fruticultura de Río Negro, explicó a E&E que la reanimación del Ente Compensador sumará más fondos. Se estima que las pérdidas por el granizo sobre fines del año pasado treparon a unos $18 millones. Sobre ese monto, el Ente cubrirá la parte de los productores que estaban cubiertos a través de un aporte, como si fuera un seguro. Los productores dicen, sin embargo, que sólo un 25% está asegurado. Además, se comprometieron aportes para la lucha contra la carpocapsa por unos $12 millones para los productores más chicos.
Presión en la cadena de comercialización
Más allá de los fondos de ayuda por el granizo y del tema del dólar, uno de los principales puntos que sigue sin resolución es el de la comercialización. “Los productores le habíamos echo un petitorio al gobierno de la provincia. El primer punto era la búsqueda de una solución estructural a la compleja situación del productor en la comercialización. Que no fuéramos siempre la variable de ajuste. Hace tres años que venimos a pérdida y este es un año terminal. Directamente, no podemos iniciar las tareas culturales. Para ello, se planteó una mesa sectorial donde se fije el precio teniendo en cuenta el costo de la producción más una renta”, explicó Figueroa en una charla con E&E.
De todas formas, Rolo aclaró que la solución del gobierno rionegrino no vendrá por el lado de la fijación de precios (a través de precios de referencia) tal como había trascendido sino que “este fue siempre un mercado de oferta y demanda”. “No es nuestra intención fijar el precio porque deberíamos comprar la producción. Apostamos, más bien, a un sistema de costos transparente que nos permita conocer el valor real de toda la cadena frutícola. Ese es el rol del Estado y, en todo caso, deberá regular los desequilibrios. Ese es el desafío por delante”, señaló el funcionario.
Una de las herramientas que se intentará reeditar para ir en esa línea es el del Observatorio de Precios para la Fruticultura. De hecho, este mes habrá una reunión en Buenos Aires para intentar relanzarlo. Figueroa recuerda que cuando se puso en marcha el observatorio hace dos años los resultados de los costos para los productores habían sido muy malos. “Ahora van a ser catastróficos por la inflación de costos en dólares que hubo para la actividad”, vaticinó.
En la elaboración del Observatorio intervienen cuatro ministerios de Nación, técnicos de Neuquén y Río Negro, el INTA y la Universidad del Comahue. Los productores afirman que el mecanismo ya está armado y ahora lo que hace falta es poner los números de los costos actuales, proceso que va a demorar un mes. La idea es poder tener una idea precisa de cómo están los costos del sector.
De todas formas, uno de los puntos que se le habían cuestionado a los costos del Observatorio de Precios es que sólo toman los valores declarados de las exportaciones FOB en una actividad y donde las ventas reales estarían un 20% por encima. También se estima que hay subfacturación en los números del empaque (sería de un 20%) y de la industria, donde podrían ser mayores.
Mercados externos, en problemas
Marcelo Loyarte, director Ejecutivo de CAFI, explicó que “la temporada arrancó con una caída en los niveles de exportación que se mantiene. Los destinos de ultramar se redujeron en torno a un 30% debido en parte a la crisis en Europa, pero sobre todo “a la pérdida de competitividad debido al crecimiento de costos en torno al 17% con precios que se mantuvieron con respecto al año pasado”. Además, el ejecutivo de CAFI explicó que frente a este escenario había mucha expectativa con Brasil, que explica el 25% de las exportaciones, “pero a partir del 8 de mayo el país vecino aplicó licencias de importación y se paralizó el ingreso. Sólo ingresaron 3 camiones autorizados por la Justicia frente a recursos de amparo de importadores brasileños”. Si bien la medida oficial es sobre la manzana argentina, también ha generado una caída en las peras por debajo del 40% .
De los casi 1.000 millones de dólares que mueve la fruticultura anualmente, unos u$s 600 millones se exportan. De esa cifra, un 75% solía ir a destinos de ultramar y el 25% a Brasil. En tanto, al mercado interno se destinaba aproximadamente unos u$s 300 millones.
Los exportadores no saben a qué se debieron las restricciones de Brasil aunque muchos creen que pudo ser en respuesta a alguna de las trabas impuestas desde la Secretaría de Comercio que conduce Guillermo Moreno. Los exportadores confirmaron que este último viernes el tema iba a estar en la agenda de negociaciones bilaterales de ambos países en una reunión en Buenos Aires.
La sorpresa es que Brasil ya ha aplicado licencias no automáticas a la manzana en el pasado que se resolvían en 48 hs. Ahora, en cambio, los embarques quedan frenados.
El tema de la manzana es clave para lo que resta del año para la producción del Valle, además mientras las exportaciones a ultramar la primera parte del año, la colocación de esta fruta en el pais vecino se concentra en el segundo semestre.
Los exportadores aseguran que si no se resuelve el tema de Brasil “es imposible conseguir un mercado alternativo”. Brasil, a diferencia de Europa, permitía el ajuste de precios en dólares para la manzana. Esa es una de las principales razones por las que los exportadores se inclinaban por ese destino. De todas formas, la devaluación del real a partir de este año les restará competitividad junto a cierta desaceleración prevista en el país vecino. Otro factor que destacan los exportadores frutícolas es que Argentina está perdiendo competitividad a manos de los chilenos por la devaluación del peso trasandino y una agresiva política comercial.
En un año normal para esta época del año solían venderse a Brasil unos u$s 2 millones por semana. La cifra se va incrementando sobre la segunda parte del año. Por ahora, la fruta sigue guardada en cámara de frío.
Figueroa coincide con el diagnóstico. Afirma que las ventas a los destinos de ultramar cayeron cerca de un 35% y “esto no se debió al granizo sino a que los precios pagados en esos mercados no cubrían los costos del bulto terminado. Lo que no significa que los precios eran malos. Eran excelentes si se hace una comparación histórica”. Para el titular de la Federación de Productores hay un ejemplo muy claro: hace unos años el bulto de fruta se pagaba 11 dólares y al productor le quedaban 2 ó 3 por kilo de fruta. Hoy el precio subió a 17 dólares pero al productor no le queda nada.
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