La visita se vivió con intensidad en la localidad cordillerana, que sintió el apoyo de la mandataria en plena recuperación económica.
Bariloche > Estuvo apenas unas horas, pero fueron más que suficientes para dejar varias definiciones a su paso. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner presidió la conmemoración por el 202º Aniversario de la Revolución de Mayo en esta ciudad, que por primera vez fue el escenario del festejo patrio.
Y antes de emprender el regreso a Buenos Aires dejó una definición contundente. “Siempre la historia va generando nuevas demandas, nuevas necesidades y también va generando nuevas dirigencias, porque transferir la posta es ineludible”, afirmó, en su discurso que se emitió por cadena nacional al país.
En ese momento nadie la interrumpió con aplausos. Sólo hubo un silencio.
“Los que crean en la eternidad que por favor recen un rosario a la noche, que se den cuenta qué esporádicos somos todos y cada uno de nosotros”, advirtió la jefa de Estado.
Intensidad
La visita de la Presidenta se vivió con intensidad, sobre todo, en la zona céntrica de la ciudad durante gran parte de la jornada cambió su rutina por movilizaciones, cánticos y banderas.
El arribo de la Presidenta estaba previsto para primera hora de la mañana, pero el vuelo del Tango 01 se retrasó y Cristina llegó al aeropuerto de Bariloche alrededor de las 12.15.
A esa hora, los militantes kirchneristas y vecinos de esta ciudad ya llevaban por lo menos dos y tres horas de espera en el exterior de la Catedral de Bariloche. También hubo banderas del MPN de Villa Traful y de Villa La Angostura.
En el interior estaban los gobernadores y funcionarios del Gobierno nacional, provincial y municipal. El gobernador de Río Negro Alberto Weretilneck fue uno de los anfitriones, junto con el intendente de la ciudad, Omar Goye.
El gobernador Jorge Sapag tenía su lugar asignado en la segunda fila, detrás del gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, y del vicepresidente Amado Boudou.
Además de los coros y sacerdotes y representantes de otras religiones que fueron invitados para participar del tradicional tedeum. También participaron representantes de comunidades mapuches y embajadores y representantes diplomáticos de 27 países. La ceremonia la ofreció el obispo de Bariloche, Fernando Maletti.
Más tarde, Cristina se dirigió al teatro La Baita, donde la esperaban los gobernadores, funcionarios del gabinete nacional, funcionarios de varios gobiernos provinciales y municipales que coparon el recinto. Los jóvenes militantes de las organizaciones peronistas y sociales se encargaron de poner el fervor al acto oficial por el 202º Aniversario de la Revolución de Mayo.
Discurso
Ya en su discurso, la Presidenta sostuvo que desde 2003 hasta ahora “le hemos devuelto a los argentinos la patria que le habían arrebatado”.
Dijo que “estamos ante una oportunidad histórica”. Y defendió el modelo “de acumulación basado en un sólido y fuerte mercado interno, con un sólido mercado de exportaciones, con un desendeudamiento de la Nación que nos permite tener libertad para decidir nuestras políticas y no depender de un financiamiento externo a tasas siderales”.
Destacó la “recuperación que hemos hecho también de la soberanía hidrocarburífera, que nos va a permitir, seguramente, volver a ser el país que alguna vez fuimos y de autoabastecernos en materia hidrocarburífera que ese es el gran objetivo a lograr”.
Y agradeció “una vez más a la oposición, desde aquí desde esta fecha patria, en este 25 de Mayo, el apoyo que dio a la recuperación de YPF”.
La Presidenta afirmó “son nueve años de crecimiento ininterrumpido. El crecimiento económico, social, de inclusión más importante de nuestros 202 años de historia”.
Y cuestionó las restricciones que algunos países, como Estados Unidos, hacen al ingreso de productos nacionales. “Es como que hubiera un proteccionismo legal, el de los desarrollados, y un proteccionismo populista el de los emergentes y no es así”, advirtió.
Tras el discurso, la jefa de Estado partió rápidamente hasta el helipuerto de la ciudad, donde la esperaba un helicóptero que la llevó hasta el aeropuerto. La siguieron los gobernadores y decenas de funcionarios.
En la ciudad quedaron miles de militantes que comenzaron a dejar Bariloche cuando caía la noche.