México (dpa)> Carlos Fuentes, el mayor novelista de México, murió ayer a los 83 años de edad en el Distrito Federal. La noticia tomó por sorpresa a México, el país al que brindó el Premio Cervantes y obras como "Aura", "La muerte de Artemio Cruz", "Las buenas conciencias" o "La Silla del Águila". Además de escritor y periodista de barricada, intelectual en el sentido más clásico, Fuentes se mostraba como un bon vivant, un hombre que había conocido el mundo desde joven, y un sponsor de la mejor literatura continental.
Amigo entrañable de Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, era dueño de una pluma aguda y polémica. Elegante hasta las muelas, conservaba la frescura y era un agitador constante del debate público, con planteos como: la legalización de las drogas, o críticas sobre la corrupción o la política: “Mi sistema de juventud es trabajar mucho, tener siempre un proyecto pendiente. Ahora he terminado un libro: “Federico en su balcón”, pero ya tengo uno nuevo: “El baile del centenario”, que empiezo a escribir el lunes”, había dicho hace unos días en una entrevista con el diario “El País”.
Era el novelista más relevante, con vida, del México contemporáneo y ocupaba un sitio de honor en el salón de figuras ilustres de la literatura mexicana, junto a Juan Rulfo y Octavio Paz. Un "Escritor apasionado y exagerado, un ser extremoso y extremista, habitado por muchas contradicciones, exaltado en el país del mediotono", según la definición de Paz sobre Fuentes, hecha cuando ganó el Premio Cervantes de Literatura en 1987.
Fue diplomático, novelista, articulista y cuentista. Acababa de publicar "La gran novela latinoamericana" y su libro de ficción "Carolina Grau". Defensor de la literatura latinoamericana, y considerado uno de sus representantes más fieles, formó parte del famoso "boom" latinoamericano de los años 60, que puso en valor la escritura de América Latina en la que todo un pueblo, supo reconocerse. Esta corriente reúne a autores como: Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Augusto Roa Bastos, o Jorge Amado entre otros. A principios de mayo, en la Feria del Libro de Buenos Aires había puesto en palabras el amor por la narrativa: "Una novela dura, permanece y gana lectores. La novela vive porque es irreemplazable, ningún programa de televisión supera lo que nos da una novela de Milan Kundera".
Nacido en Panamá, de niño vivió en muchas ciudades de América Latina. Como expresó Mario Vargas Llosa se trataba de "un hombre universal" que "vivió de una manera comprometida los grandes problemas políticos y culturales de su tiempo".