La afluencia de gente a estos emprendimientos privados de profesionales de la educación física es algo novedoso para las instituciones. Algunos de los grupos son apoyados y organizados desde los gimnasios de la ciudad; otros son propuestas independientes.
Así es como a veces son más de 300 las personas que están corriendo bajo la mirada de profesionales en los lugares públicos. Sin embargo, algunos advierten que no hay infraestructura suficiente para soportar una demanda tan alta. "Debería haber una ambulancia a la tardecita estacionada en la plaza o por lo menos baños químicos", comentan.
Como no hay controles de la actividad, muchos grupos cambian de rumbos de manera diaria y llegan a correr por lugares inaccesibles para los vehículos. El riesgo a algún accidente es algo que temen desde las organizaciones.