Berlín (DPA) > El respaldo anunciado por la canciller alemana Angela Merkel a la campaña electoral del presidente francés Nicolas Sarkozy causó irritación en el seno del gobierno germano.
El ministro de Asuntos Exteriores, el liberal Guido Westerwelle, reprochó indirectamente a la mandataria y presidenta de la conservadora Unión Cristiano Demócrata (CDU) de estar violando la neutralidad que exige su cargo en el gobierno.
“El gobierno alemán no toma partido en la lucha electoral francesa”, dijo el ex presidente del Partido Liberal al semanario “Der Spiegel”.
Merkel anticipó que acompañará a Sarkozy en su campaña electoral en calidad de líder democristiana.
Choque ideológico
El secretario general de la CDU, Hermann Gröhe, defendió los planes. Según sus palabras, las candidaturas de Sarkozy y del socialista François Hollande representan el choque entre “dos concepciones básicas. Fortalecimiento de la competitividad o política izquierdista de distribución”.
El “Spiegel” agrega que está en suspenso una respuesta de Merkel a un pedido de encuentro de Hollande en la cancillería alemana. Señala que los allegados a Merkel están buscando una razón para rechazar la solicitud sin causar gran daño político.
El jefe de campaña de los socialistas franceses, Pierre Moscovici, se manifestó extrañado por la actitud de la gobernante alemana: “Es importante preservar una cierta discreción como ha ocurrido en el pasado. Las relaciones futuras de trabajo no pueden ser perjudicadas por compromisos de política partidista”, dijo Moscovici a la edición dominical del “Frankfurter Allgemeine Zeitung”.
Encuentro oficial
Tras su viaje a China en busca de apoyo para capear la crisis de la deuda europea, la canciller alemana, Merkel, se trasladará hoy con mitad de su gabinete a París para consultas con su aliado francés Nicolas Sarkozy en las que les esperan muchos temas candentes.
Sarkozy no oculta su admiración por los logros económicos de Alemania en tiempos de crisis y está utilizando eso en su campaña, aunque es incierto que siga a cargo del Ejecutivo francés. Su rival socialista Francois Hollande le lleva gran ventaja en las encuestas.