Río de Janeiro (AFP) > El segundo y último día de monumentales desfiles en el sambódromo de Río de Janeiro estuvo dedicado a los grandes espectáculos de Broadway y a la cultura británica, a propósito de los Juegos Olímpicos de 2012, aunque sin dejar de lado las tradiciones brasileñas.
Entre los primeros fuegos artificiales apareció la escuela de Sao Clemente, la primera de las seis que desfilaron. Las restantes siete del total de 13 en el grupo de elite que se disputan el título de "campeona del carnaval", desfilaron el domingo en el primer día del espectáculo.
El primer carro alegórico de esta escuela conocida por su irreverencia, fue dedicado al musical del "Fantasma de la Opera" y luego a la estatua de la Libertad, a la cual dejaron en bikini y con un helado en la mano, en lugar de la tradicional antorcha. La batería estaba vestida como los personajes de "Un violinista en el tejado".
En el sector final, un "Broadway a la brasileña" fue realizado en pleno sambódromo con las bahianas que cargaban "balangandás" (amuletos) inspirados en la artista luso-brasileña Carmen Miranda, protagonista de comedias musicales en los años 40.
La segunda en desfilar fue Uniao da Ilha, que dejando atrás el incendio en sus depósitos ocurrido hace un año, recreó un espectáculo dedicado a la ciudad de Londres, próxima sede de los Juegos Olímpicos.
Carros alegóricos fueron dedicados al museo de cera Madame Tussauds -con estatuas de los Beatles, Darwin, Lady Di, la princesa Kate, Winston Churchill-; a Alicia en el País de Maravillas, en un carro con tazas de té gigantes; y a las colonias británicas en Asia.
Pero las gradas se vinieron realmente abajo cuando salieron las escuelas de Salgueiro y de Mangueira, dos de las más tradicionales de Río.
Cada escuela desfila con entre 3.000 y 5.000 bailarines y gastan entre dos y cinco millones de dólares cada carnaval.