Atenas (dpa) > Con créditos millonarios y una renuncia de los acreedores privados, Grecia volvió a evitar en el último minuto la bancarrota, cuando los ministros de Economía de la zona euro consiguieron ayer a la madrugada en Bruselas cerrar el acuerdo sobre un nuevo plan de rescate.
Por segunda vez, tras el paquete concedido en 2010, los socios del euro aprobaron tras 12 horas de negociación en Bruselas una serie de ayudas económicas por valor de 130.000 millones de euros (170.000 millones de dólares).
El Fondo Monetario Internacional (FMI) participará nuevamente como acreedor, aunque ha condicionado esta ayuda a una serie de condiciones y la decisión final la tomará en marzo. Como contrapartida, Grecia aceptará más controles y cederá una parte de su soberanía en el presupuesto. Para reforzar ese control se ha aceptado la medida que propuso Alemania de crear una cuenta donde se destinen parte de los ingresos y de la que se pagará la deuda, pero a la que Atenas no podrá recurrir para cubrir ningún otro gasto.
Por primera vez acceden bancos, fondos y aseguradoras a renunciar a una parte de sus deudas pendientes. Renunciarán, según el acuerdo, a un 53,5 por ciento, lo que supone algo más de la mitad de lo adeudado. Lo que significa para Atenas, según el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), una deducción de unos 107.000 millones de euros.
El IIF, la asociación de la banca internacional, dijo que se trata de "la mayor reestructuración de deuda estatal" de todos los tiempos. Si realmente se sumarán los bancos suficientes para lograr la suma es algo que se sabrá en las próximas semanas. "Esperamos una tasa alta de participación", dijo el jefe del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.
Debido a la recesión económica, la situación en Grecia es peor a lo que se tuvo conocimiento en un primer momento. El volumen del paquete de ayudas no era suficiente y tuvo que ser ampliado.