Madrid (dpa) > Baltasar Garzón se enfrentó a ex dictadores como Augusto Pinochet, persiguió a los ex represores argentinos, intentó investigar los crímenes del franquismo y se erigió como defensor y protector de los derechos humanos. Pero ahora, la propia Justicia española ha puesto fin a su carrera como magistrado, en una decisión que la deja en evidencia tanto dentro como fuera de España.
A sus 56 años, Garzón fue condenado a 11 de inhabilitación por prevaricación en las escuchas que ordenó en el marco del "caso Gürtel", una trama de corrupción que salpica desde hace tres años al Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy.
La condena se traduce en el final de su carrera judicial y despertó indignación en la izquierda española, en buena parte del mundo cultural e intelectual del país y, sobre todo, en las víctimas del franquismo y de otras dictaduras y dictadores que él persiguió desde su juzgado de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional.
La sentencia provocó indignación pero no despertó sorpresa, porque la sensación para muchos era la de que el incómodo Garzón estaba condenado de antemano, en el marco de un cerco que un grupo de magistrados del Tribunal Supremo español fue estrechando a su alrededor para regocijo de ciertos sectores políticos.
A la vez que recibía reconocimientos internacionales, como su candidatura al Premio Nobel de la Paz por su persecución a los ex represores del régimen militar en Argentina (1976-1983), Garzón se fue granjeando muchos enemigos a lo largo de su carrera al atreverse con casos que otros compañeros no quisieron abordar y también por su gusto por la notoriedad mediática.
Progresista en lo ideológico, no sólo tiene enemigos y detractores en el PP de Rajoy, desde el que hoy llegaron algunas manifestaciones evidentes de satisfacción por la condena a Garzón. También los tiene, y conocidos, en el Partido Socialista (PSOE), de la mano del cual, en 1993, en tiempos de Felipe González, hizo una incursión en política de la que no salió muy bien parado.
En el Tribunal Supremo, Garzón ha sido protagonista de dos juicios por prevaricación, el del "caso Gürtel" y el de la investigación de los crímenes del franquismo, que justo quedó visto para sentencia este miércoles.