Todos conocen las características de los equipos de Magnano, que le da mucha preponderancia a la defensa, algo que se afirmó con la incorporación al cuerpo técnico del porteño Fernando Duró.
Kayseri - El seleccionado de básquetbol de Brasil que dirige
el argentino Rubén Magnano, campeón olímpico en Atenas 2004 con el
representativo de su país, concluyó hoy tercero en el grupo B y será el temible
rival que tendrá el conjunto de Sergio Hernández el próximo martes, por los
octavos de final del 16to. Campeonato Mundial de Turquía 2010.
Sin dudas este clásico sudamericano transportado al Mundial no lo querían
protagonizar tan prematuramente ni Hernández ni Magnano.
Este choque encuentra a los dos equipos en diferentes momentos, ya que
Argentina recién encontró su identidad en el juego de hoy contra los serbios,
mientras que los brasileños fueron de menor a mayor, alcanzaron su punto máximo
en el enfrentamiento con Estados Unidos con el que sólo cayeron por un doble, y
hoy aplastaron a Croacia.
Todos conocen las características de los equipos de Magnano, que le da mucha
preponderancia a la defensa, algo que se afirmó con la incorporación al cuerpo
técnico del porteño Fernando Duró, su asistente en la épica conquista de Atenas
2004.
El equipo brasileño mostró solidez, muchas variantes en ataque donde explotan
los lanzamientos exteriores de un suplente de lujo como Marcelinho Machado, las
penetraciones del talentoso Leandrinho Barboza, la ductilidad para moverse
debajo del cesto de Tiago Spliter, la potencia de Anderson Varejao y el aporte
en la marca y el goleo de Ghuilherme Giovanoni.
El cerebro de todos esos movimientos dentro del rectángulo de juego es el
habilidoso base del Baskonia de España, Marcelo Huertas, quien es
"picante" en el contrrataque y además un gran distribuidor del juego.
También hay que destacar la velocidad en el contraataque de Alex García
(ingresa en el quinteto inicial y luego es relevado por Marcelinho) o los
minutos de Nezinho para que descanse Huertas.
Argentina deberá cuidar la pelota, realizar traslados con buena circulación y
buscar a Scola debajo de los cestos, sobre todo si juega Fabricio Oberto, más
los tiros desde afuera de Carlos Delfino.
En defensa, Argentina deberá presionar la salida de Huerta (Prigioni lo conoce
por los choques Baskonia-Real Madrid), tratar que no le llegue el balón a los
internos Spliter y Varejao, que "dañan" mucho e intimidan con sus centímetros
y potencia debajo de los cestos.
Un choque entre dos estilos diferentes, pero con mentalidad ganadora, la que le
inculca a los talentosos jugadores brasileños Rubén Magnano, quien buscará el
triunfo para avanzar a cuartos de final.
El ganador del clásico sudamericano, que se jugará el martes desde las 15 (hora
de Argentina), enfrentará en los cuartos de final al vencedor del partido entre
Lituania y China, también programado para ese día en el moderno estadio de
Estambul, escenario de todos los juegos desde octavos de final hasta el final
del torneo. (TELAM).-