Un avión de Andes tuvo que descender en la capital luego de que la cabina perdiera presión.
Los pasajeros tuvieron que ser asistidos, aunque todos están bien de salud. Por la tarde, otro avión los llevó hasta Buenos Aires. Neuquén > Un vuelo charter con más de 100 pasajeros debió aterrizar de emergencia ayer en el aeropuerto de Neuquén, luego de que la cabina perdiera presión por un supuesto daño en el fuselaje, según se informó extraoficialmente. Si bien la nave tocó tierra sin mayores inconvenientes, las personas a bordo debieron ser asistidas por las máscaras de oxígeno durante el vuelo y muchas de ellas se descompensaron. El incidente ocurrió alrededor del mediodía y el avión, un CRJ 900 perteneciente a la empresa Andes, provenía de Bariloche y tenía como destino Buenos Aires. Según se informó extraoficialmente, el piloto debió realizar una rápida maniobra para hacer descender la nave unos cinco mil metros debido a la despresurización de la cabina. Este brusco movimiento, sumado a la falta de oxígeno, causó pánico entre los pasajeros, en su gran mayoría brasileños que viajaban con un tour operado por una empresa del vecino país. Pese a los reiterados intentos, desde la empresa nadie quiso explicar lo sucedido con el avión que viajaba a Buenos Aires. La misma situación se repitió en el aeropuerto capitalino.
Escenas de pánico Una vez descendidos del avión, varios pasajeros narraron en el lobby del aeropuerto las escenas de pánico que los tocó vivir. Algunos de ellos, incluso, debieron bajar en sillas de rueda ante los mareos persistentes. Pese a que los voceros de la empresa turística intentaron por todos los medios que los pasajeros no hablaran con la prensa, una joven enseñó fotografías de las máscaras de oxígeno, que revelan que la última revisión de las mismas habría sido en 2008. A su vez, la misma mujer sostuvo que faltaba asistencia en los asientos correspondientes a las azafatas. “En un momento sentí mucho miedo”, dijo un joven entre lágrimas. También contó que se sintió una ráfaga de viento dentro del avión, como si el aire de afuera hubiera ingresado a la cabina. El centenar de brasileños quedó varado en el Aeropuerto alrededor de cuatro horas, hasta que otro avión reemplazó al dañado. Muchos de ellos se volcaron inmediatamente tocaron tierra al locutorio de la terminal aérea, para comunicarse con sus familias ya sea por teléfono o a través de Internet.