Port Elizabeth, Sudáfrica > Antes de que se lo pidan millones de brasileros, dio un paso al costado. Carlos Dunga confirmó que dejó de ser el técnico de Brasil luego de caer por 2-1 ante Holanda. "Desde que yo asumí el comando de la selección (en 2006), todos sabían que era un contrato vigente por cuatro años", afirmó el entrenador al ser indagado sobre la posibilidad de su permanencia tras la derrota ante los "oranges". En tono tranquilo pero triste, Dunga evitó responsabilizar a cualquier jugador del inesperado traspié ante Holanda: "Soy el entrenador y tengo la responsabilidad más grande", afirmó. "Estamos todos extremadamente tristes, esto no es lo que esperábamos. Por desgracia no pudimos alcanzar nuestro objetivo, que era el de ganar el Mundial", dijo el técnico, que ya era criticado con una pila de triunfos y ahora será sometido al escarnio público. Al ser indagado sobre la responsabilidad en la derrota del volante Felipe Melo, quien hizo un gol en contra y fue expulsado a 16 minutos del final por falta violenta sobre Arjen Robben, Dunga trató de proteger a su pupilo. "Creo que la culpa es de todos nosotros y la mayor parte es mía. Sería injusto que yo hablara de Felipe. No es la primera vez que un jugador es expulsado en un Mundial", remarcó.
LÁGRIMAS Y DECEPCIÓN El arquero brasileño Julio César, uno de los mejores del mundo, pero responsable del 1-1, admitió: “Nadie lo esperaba". "El grupo tenía mucha confianza y estaba bastante unido después del trabajo de tres años y medio", dijo con lágrimas en los ojos. "Pero el fútbol tiene estas cosas. Creo que tenemos que saber salir de ésta. El mundo no se acaba. La confianza del seguidor brasileño era muy grande", añadió entre sollozos e intentando contener las lágrimas. Con los ojos rojos y la cara hinchada por el llanto, el astro brasileño Kaká se resistió a hablar a la prensa. "Perdimos por detalles. No le faltó calidad a Brasil, pero nuestro error estuvo en el detalle. Sufrimos goles de pelota parada", lamentó el volante del Real Madrid. |
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