Islamabad (DPA) > Un doble atentado suicida perpetrado en la noche del jueves en un santuario sufí de la ciudad de Lahore, en el este de Pakistán, dejó 42 muertos, según las últimas cifras dadas a conocer ayer por un funcionario del Gobierno. Por otro lado, al menos dos soldados murieron en un ataque a un control fronterizo por parte de supuestos milicianos islamistas que tuvo lugar hoy en la convulsa región noroccidental de Pakistán, en el área de Akka Khel en Khyber, a lo largo de la frontera con Afganistán, informaron funcionarios de la seguridad. En el ataque suicida en Lahore “el número de fallecidos subió a 42 y el de heridos se sitúa en 174”, afirmó Sayad Bhutta, alto funcionario del gobierno regional, quien añadió que al menos una decena de personas se encuentra todavía en estado crítico. “Hubo dos atentados suicidas, descubrimos las cabezas cortadas de los atacantes” y los artefactos usados “en los chalecos suicidas”, dijo el administrador civil de la ciudad, Jusro Parvez, a periodistas. Una primera detonación ocurrió en el patio del santuario. Un segundo atacante suicida se hizo estallar pocos minutos después en el sótano, donde los fieles se lavan antes de rezar, indicó la Policía. Imágenes de televisión mostraron las partes dañadas de un edificio de mármol blanco en el santuario Data Ganj Baksh, donde se hallan los restos de un santo, que atrae a miles de devotos todos los jueves por la noche. Tras las explosiones, los irritados devotos arrojaron piedras contra la Policía. Nadie se atribuyó los atentados, pero Parvez dijo que “son las mismas personas que estuvieron detrás de los recientes ataques en Lahore”. Se piensa que el grupo detrás de los ataques tiene vínculos con Al Qaeda. Los atacantes tenían entre 16 y 22 años y llevaban chalecos explosivos de alrededor de 20 kilogramos, citó el diario “The News” a la Policía, añadiendo que vestían el tradicional salwar kamiz blanco y turbante verde. Uno de los suicidas fue identificado como Usman Barki, de 16 años, residente de Lahore, al ver su familia sus fotografías en la televisión. El joven llevaba desaparecido los últimos días. El lugar sagrado ya había recibido amenazas, según informó el periódico citando declaraciones de las autoridades. Por otra parte, cientos de personas se manifestaron el jueves y hoy contra “las insuficientes medidas de seguridad”. Los manifestantes lanzaron piedras a la Policía mientras gritaban consignas contra el Gobierno por fallar en la protección de los sufíes contra los extremistas islámicos. Los agentes de seguridad intervinieron lanzando gases lacrimógenos y algunos manifestantes portaban rifles de asalto AK-47, lo que indica que el conflicto entre sufíes y las sectas musulmanas radicales podría hacerse más tenso. Muchos movimientos extremistas islámicos consideran a los seguidores del sufismo herejes, debido a sus prácticas religiosas y a la adoración de santos. Lahore, el centro cultural de Pakistán, ha sido reiteradas veces blanco de atentados. En mayo, más de 80 personas murieron en ataques suicidas contra dos mezquitas de la secta minoritaria Ahmadi. |
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