Radicales y justicialistas resolvieron sus internas y apuran definiciones en el MPN.
Por RAMIRO MORALES
Tal como se preveía, ni bien ganó la interna del radicalismo neuquino para ser candidato a gobernador en el 2011, el intendente de la ciudad de Neuquén, Martín Farizano, se mostró abierto a generar una construcción política más amplia y que incluya a la mayoría de los sectores opositores al Movimiento Popular Neuquino. Eso sí, reafirmó que el postulante de la Unión Cívica Radical debe ser uno de los pilares fundamentales en el armado de un frente. Sus primeros movimientos post triunfo fueron en esa línea y, entonces, no sorprendió verlo posando para la foto con el conductor del Partido Justicialista nacional y ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner. Si bien hubo hermetismo sobre cuál fue el tema real de la charla, trascendió que se analizó el panorama electoral para el año que viene y que se habló como si estuvieran en el mismo proyecto político. En forma paralela, aparecieron algunas voces dentro del peronismo neuquino en las que se afirmó que el partido tendrá su propio candidato a gobernador y que a partir de allí se debatirá cómo serán las alianzas para enfrentar al postulante del oficialismo provincial. En este contexto, argumentan que en las elecciones partidarias del PJ votó casi el doble de afiliados que en la interna de la UCR. “Farizano está equivocado si cree que porque ganó el domingo ya es el candidato de todos”, se escuchó a un referente importante de la oposición neuquina. También desde el Frente Grande, su líder Raúl Podestá explicó que se vendrán tiempos de debate para confeccionar una propuesta en conjunto, aunque no se mostró tan duro a que Farizano sea el aspirante a la Gobernación como lo hicieron algunos justicialistas. Otro elemento que surgió en las últimas horas es que el perdedor de la interna radical, el diputado nacional Horacio Quiroga, aseguró que su sector buscará retener la conducción partidaria ya que en septiembre vencen los cargos actuales. Esta decisión no es caprichosa y está vinculada a que es el Comité Provincia el que tiene la potestad para definir las alianzas para las elecciones generales. De esta forma, el quiroguismo buscará que la UCR no pueda legalmente generar un frente con sectores con los que Quiroga está muy lejos ideológicamente como el UNE, Frente Grande y Libres del Sur, a los cuales Farizano tiene pensado incluir en su construcción. “Eso es de mal perdedor. A llorar a la iglesia”, se escuchó decir a uno de los todavía eufóricos funcionarios municipales tras la victoria de la semana pasada. Lo cierto es que si prospera esta idea se abrirá un nuevo proceso electoral dentro del radicalismo neuquino, aunque está claro que hoy por hoy Farizano es un referente ganador con proyección y Quiroga ya no es más un candidato serio para arrebatarle el gobierno al MPN.
El regreso No hubo novedades formales respecto al proceso interno en el Movimiento Popular Neuquino. Se ignora la suerte que tuvo la liga de intendentes que se comprometió ante Jorge Sapag a agotar la última instancia de negociación para evitar una confrontación en el partido oficialista con los candidatos en danza. La respuesta pública fue la apuesta verbal de los candidatos José Brillo y Jorge Sobisch. Aquel salió a diferenciarse de los K y éste reapareció en el escenario mediático por primera vez desde que dejó la gobernación y no dudó en afirmar que su intención es volver a ocupar el sillón de Roca y Rioja. Tuvo un discurso muy interno para el militante de base del MPN y se cuidó de hablar del gobierno actual y de sus acciones. Tampoco tuvo cuestionamientos a la gran luz amarilla que tiene en su calle de regreso al poder: las tres causas judiciales abiertas cuya posibilidad de cerrarse o de acelerarse no están en sus manos. “El gobernador sabe que lo está toreando para que pueda tener un espacio mayor, pero no le va a dar ese gusto”, dijo un estrecho colaborador del mandatario neuquino dando a entender cómo es la forma que tienen de relacionarse cuando de construir poder político se trata. Claro que, apostar a una lucha interna, cuando queda mucho tiempo para definir candidaturas para el año próximo, puede significar arriesgar capital político que puede ganar el oponente de la noche a la mañana. Es por eso que se abre en el MPN un virtual juego de truco con cuatro participantes, donde por lo menos dos dicen que tienen el ancho de espada. Habrá que ver, si aceptan y muestran las cartas, o pasan para otro momento con un escenario distinto.