Dos tiros en el palo dejaron a Independiente sin triunfo y a Godoy Cruz líder tras el 0-0.
Mendoza > Siete de nueve pedía el Tolo Gallego en el arranque del Clausura para plantarse como candidato al título. Y arañó la profecía. Porque su Independiente mereció el triunfo en Mendoza y chocó contra un palo que dos veces le impidió vencer a Godoy Cruz, otra vez puntero luego de un 0 a 0 festejado en Mendoza. En los primeros minutos, el Tomba intentó hacer pesar su condición de local y salió a presionar al conjunto de Gallego. Sin embargo, el Rojo se acomodó mejor en el campo de juego y a los siete minutos, Ignacio Piatti llegó al fondo por la derecha, “desparramó” a un defensor y sacó un violento zurdazo que se fue apenas desviado. A los diez, el local respondió con una jugada similar de Jairo Castillo. Su centro al medio del área fue desviado por Tuzzio y por poco no se metió en el arco de Gabbarini. El partido era entretenido, con la visita adelantado, y buscando a un inteligente Andrés Silvera en posición de pivot, de espaldas al arco. Dos minutos después, Independiente tuvo una nueva oportunidad en la cabeza de Galeano, pero la pelota llegó mansamente a las manos de Ibáñez. Cerca de los veinte minutos, fue el Rojo quien volvió a tener una clara chance, esta vez, en los pies del lateral Luciano Vella, que disparó desviado un potente remate. A los 31, Tuzzio la perdió increíblemente y dejó a César Carranza de cara al gol, pero el ex Nueva Chicago remató débil ante Gabbarini. De ahí en más, el partido comenzó a desinflarse de a poco. Le cambió la cara El Tolo metió mano para darle un poco más de juego cerca del arco rival. Y empujó a Godoy Cruz hacia Ibañez con los ingresos de Gracián y el Patito Rodríguez. Con mucho más ritmo, los volantes generaron el desequilibrio que le hacía falta a Independiente y a los siete minutos casi logran la ventaja. El juvenil arrancó la jugada y el ex Boca la resolvió en la medialuna con un derechazo a colocar que dio en el palo y cruzó el área chica. El dominio del Rojo se acentuó, ante un rival al que le costaba cortar en la mitad de la cancha y jugaba de contra. Y cuando tuvo el gol, otra vez el mismo palo le dije que no a los de Avellaneda. Mareque, muy activo en ataque, la picó para la entrada del Cuqui, Sebastián Martínez tuvo que exigirse para cortar el pase y no hizo más que dejar la pelota en la cabeza de Gandín. Sin arquero, era gol. Pero el Chipi metió mal el frentazo y la mandó al palo. El Rojo merecía más y jugó los últimos 15 minutos con uno más porque Carranza, ya amonestado, se tiró en el área y vio la roja. El Tomba sumó más amarillas por hacer tiempo para conservar un punto que le sirvió para su promedio y para llegar a la cima del torneo, ahora en compañía de Vélez.