El popular cantante, intérprete de temas como "Rosa, Rosa" o "Quiero llenarme de tí", falleció a los 64 años, tras pasar los últimos 11 afectado de una enfisema aguda que lo tuvo mucho tiempo convaleciente. Recuerde aquí al "Gitano" con "Te Propongo".
Buenos Aires - Sandro, o Roberto Sánchez como sus padres le pusieron
al nacer, fue un ícono de la música popular argentina, en donde impuso un
estilo mezcla de rock, pop y romanticismo, falleció hoy en la ciudad de Mendoza
tras recibir un trasplante cardiopulmonar.
El popular cantante, intérprete de temas como "Rosa, Rosa" o
"Quiero llenarme de tí", falleció a los 64 años, tras pasar los
últimos 11 afectado de una enfisema aguda que lo tuvo mucho tiempo
convaleciente.
"El Gitano", como se lo conocía popularmente, marcó a varias
generaciones de argentinos, a partir del sello tan particular que le impuso a
sus interpretaciones y los shows que brindó, además de la seducción de su
figura que cautivó a muchas mujeres, a las que él cariñosamente las llamaba
"mis nenas".
A lo largo de sus más de 40 años de carrera, el cantante nacido en la
maternidad Sardá de Parque Patricios, el 19 de agosto de 1945 con un peso de
1,800, se hizo conocido por ser la voz del grupo "Los de Fuego", una
formación rockera que revolucionó a los jóvenes de la década del 60.
"Los de Fuego", además de Roberto Sánchez tenía a Enrique Irigoytía,
Lito Vázquez, Héctor Centurión y Armando Luján, y luego de un tiempo el grupo
pasó a tener el nombre de Sandro delante.
Con el tiempo Sandro y el grupo se presentó en el programa de "Pipo"
Mancera, llamado "Sábados circulares" y llamaron tanto la atención
los movimientos "pélvicos" al mejor estilo Elvis Presley del chico
criado en Valentín Alsina que los prohibieron durante algunas audiciones.
Sin embargo, Mancera apoyó a los jóvenes -en especial a Sandro- y exigió su
presencia, sino él no seguía al aire, siendo que era el programa más visto de
la televisión argentina por esos años, mediados de los 60.
Sin embargo, Sandro y Los de Fuego grabaron para el sello CBS, un disco que
incluía el tema "Hay mucha agitación", que con el tiempo fue uno de
sus mayores éxitos.
Luego de tres años, Sandro se separó del grupo y comenzó su carrera solista, no
sin antes entremezclarse con músicos del incipiente rock nacional, en el mítico
bar "La Cueva",
donde compartió momentos con Moris, Pappo, Miguel Abuelo y Litto Nebia, entre
otros.
Su carrera iba a estar signada por las aventuras y en 1967 se presentó en el
Primer Festival Buenos Aires de la
Canción, el cual ganó con su tema "Quiero llenarme de
tí", otro de sus más grandes y recordados hits.
Del rock furibundo de Elvis, Sandro apostó ahora a la canción melódica, en
donde se hizo fuerte gracias también a la presencia, y su carisma.
Para 1969 Sandro llegó a la pantalla grande y protagonizó la película
"Quiero llenarme de tí", con Marcela López Rey, Soledad Silveyra y
Fidel Pintos, entre otros, y con él el éxito vertiginoso en cada presentación y
disco.
El inicio de la década del 70 tuvo a Sandro en uno de sus mejores momentos, con
su figura creciendo y logrando cosas increíbles hasta ese momento, como el
hecho de tocar en el Madison Square Garden de Nueva York y en el Luna Park.
Temas como "Rosa, Rosa", "Penumbras", "Trigal" y
"Una muchacha y una guitarra", mostraron el virtuosismo que Sandro
podía brindar, en especial con sus movimientos y sensualidad desde la mirada y
la voz.
Los recitales de Sandro fueron siempre a lleno total y fue el primer artista
argentino en cantar en el Luna Park, un lugar destinado -hasta ese momento-
sólo al boxeo.
La figura de Sandro no sólo cautivó al público -en especial femenino- de
Argentina, sino que también pasó por España se instaló durante varios meses en
Puerto Rico, donde incluso grabó una novela, llamada "Fue sin
querer".
Sandro vivió siempre en su casona de Banfield, en Beruti 251, donde cada 19 de
agosto salió a recibir el afecto de sus "chicas", como le decía a sus
admiradoras, y en donde construyó su privacidad.
Pero incluso el astro de la canción armó todo un ritual para cada cumpleaños,
porque no sólo sus fanáticos se apostaron y estuvieron horas esperando para
festejarle su nuevo aniversario, sino que él los hacía pasar para sacarte fotos
con ellos.
Todo esto lo realizó hasta que su salud se lo permitió, pero los últimos dos
años no pudo cumplir con el ritual, debido a su delicado estado de salud, dado
que siendo que cumplía años en invierno su organismo no podía afrontar las
bajas temperaturas que en general se dieron esos días.
Uno de los espectáculos más recordados, tal vez porque fue el último de gran
convocatoria que tuvo Sandro, se llamó "El hombre de la rosa", en
donde fue acompañado por los actores Juan José Camero y Matías Santoianni.
Esos recitales debió afrontarlos con una "manguerita" que -pegada al
micrófono- le suministraba oxígeno, para poder hacer frente a las exigencias de
las canciones, y poder superar una enfisema que ya avanzaba cada vez más.
Los más de dos atados de cigarrillos que llegó a consumir en su momento, le
empezaban a pasar factura al cantante.
En diciembre de 2002, Sandro estuvo al borde de la muerte, cuando sufrió una
grave neumonía, por lo que debió ser internado de manera urgente en el
Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento, situado en el barrio porteño
de Palermo.
Sin embargo, Sandro pudo recuperarse a ese momento tan complicado de salud y
agradeció a "Dios, la virgen a los médicos, enfermeras y personal del
Sanatorio, a su familia y, por supuesto, a sus nenas ".
Tras un año de recuperación, Sandro volvió a lo escenarios en marzo de 2004,
con el espectáculo llamado "La
Profecía", y contaba
una historia "de gitanos" escrita por el afamado autor de
teleteatros, Marcos Carnevale, con la actuación de Matías Santoianni y la
extraordinaria actriz Rita Cortese.
Luego de dos meses de presentarse en el Teatro Gran Rex, Sandro debió ser
nuevamente internado en el Instituto del Diagnóstico, pero sólo para controlar
su estado de salud .
Sin embargo, debió suspender los recitales previstos para el mes de septiembre,
dado que su estado de salud ya no le permitía afrontar un show de 3 horas de
duración.
En el 2005 Sandro debió afrontar también una fractura en un brazo, y meses más
tarde estuvo nuevamente internado por una neumonía, algo que empezaba a marcar
el futuro del cantante, peleando por su salud.
Tras algo más de dos meses de internación, Sandro volvió a su casa, con los
cuidados que su salud requería y pudo festejar su cumpleaños número 60, con los
recaudos que debía tener, pero se hizo en noviembre, dado que en agosto no
podía salir de su casa.
No obstante, la enfisema pulmonar había dejado daños por momentos irreversibles
en la salud del cantante, que ya estaba peleando con su enfermedad día a día.
Internaciones, análisis, estudios, y todas las medidas para cuidar la salud del
"Gitano" fueron puestas al servicio de su estado, en medio de la
preocupación y expectativa por parte de sus fanáticas y sus seres queridos.
El 14 de agosto de 2006 Sandro fue galardonado por el Senado de la Nación con la "Mención
de Honor Domingo Faustino Sarmiento" y el 5 de octubre de ese año, en la Sala Jorge Luis Borges
de la Biblioteca
nacional, se presentó el nuevo disco de Sandro, el primero para la Universal Música,
llamado "Secretamente palabras de amor (para escuchar en penumbras)".
Lejos de los escenarios Sandro dio el paso más importante en su vida civil,
como fue casarse a los 61 años con Olga Garaventa, a la que conocía desde hacía
tiempo y quien estuvo a su lado hasta los últimos momentos.
Su último trabajo discográfico fue con el guatemalteco Ricardo Arjona, para el
que participó en un tema en el año 2007.
Ese 19 de agosto de 2007 fue la última vez que Sandro salió a saludar a sus
"nenas" a la puerta de su casa por su cumpleaños número 62, y pese a
que era un jornada extremadamente fría, con apenas 10 grados, algo increíble
para su salud.
En abril de 2008 los médicos le comunicaron a Sandro que lo único que podría
darle una esperanza de vida era un doble trasplante cardiopulmonar, debido a la
enfisema pulmonar crónica que lo aquejaba, por lo que ingresó a la lista del
INCUCAI.
Más de un año debió esperar Sandro para poder tener el esperado trasplante de
corazón y pulmones, y debió viajar de urgencia a Mendoza, donde se realizó la
ablación.
Luego de 45 días en los que estuvo peleando por su vida de manera denodada,
porque a cada minuto su estado empeoraba o mejoraba de acuerdo al momento en
que podía, hasta que finalmente a las 20:40 de hoy falleció en el hospital
Italiano. (NA).-