Bosques y energía: retos y oportunidades para el sector forestal
"La proyección a futuro no es un aumento del uso tradicional de la bioenergía, sino un mayor uso moderno de la biomasa en busca de calor y potencia", indicó Adrian Whiteman, economísta de la FAO. En muchos países ya funciona gran cantidad de plantas de biodiesel y bioetanol.
Buenos Aires - El interés en el aprovechamiento de la
biomasa para la generación de energía aumentó en las décadas pasadas debido al aumento
del precio del petróleo, la necesidad de conservación del medio ambiente y la
reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
En materia bioenergética, la tendencia desde 1970 fue pasar de un gran uso de
biomasa sólida a un creciente aprovechamiento de biocombustibles, como el
biogas y el biodiesel, dijo hoy Adrian Whiteman, economista adjunto de la Organización de las
Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO), en el foro "Bosques y
energía" del XIII Congreso Forestal Mundial que se celebra en Buenos
Aires.
Los biocombustibles en general sólo cubren actualmente el 10 por ciento de la
demanda mundial de energía.
"La proyección a futuro no es un aumento del uso tradicional de la
bioenergía, sino un mayor uso moderno de la biomasa en busca de calor y
potencia", indicó. En muchos países ya funciona gran cantidad de plantas
de biodiesel y bioetanol.
La silvicultura a gran escala para la generación de bioenergía tiene la
"posibilidad de desplazar el uso de combustibles fósiles", señaló por
su parte Michael Jack, del instituto de investigaciones Scion de Nueva Zelanda,
que provee conocimientos científicos para el desarrollo de biomateriales y el sector
forestal.
Pero esto tiene impactos en el uso de la tierra, en la economía y en el medio
ambiente. En relación con esto último, el experto señaló que la silvicultura a
gran escala tiene consecuencias en la emisión de gases de efecto invernadero,
en la erosión, la calidad del agua y la biodiversidad.
Para Jack Saddler, decano de la Facultad Forestal de la Universidad de
Columbia Británica, en Canadá, uno de los "desafíos de la silvicultura es
usar la bioenergía de manera sustentable".
Tanto Jack como Saddler mencionaron en el foro la necesidad de poner el foco en
el tema del transporte, tanto en lo que se refiere a los grandes costos del
traslado de los biocombustibles, por su gran volumen, como el uso de los
biocombustibles en el sector del transporte, ya que para generar electricidad
se usó energía solar y eólica.
La producción, el almacenamiento y el transporte de biocombustibles requieren
grandes cantidades de insumos además de la tierra y el agua, que a su vez
demandan mucha energía.
Es preciso evaluar todos estos factores, ya que si la cantidad de energía usada
para la generación de biocombustibles es mayor a la que ofrecen los mismos, el
saldo será negativo.
Además de los impactos en el medio ambiente de los biocombustibles, Whiteman
mencionó las implicancias sociales.
En general, los ingresos y el empleo en el caso de los
biocombustibles son mayores a los de los combustibles fósiles.
En este sentido, Enrique Martínez, presidente del Instituto Nacional de
Tecnología Industrial (INTI) de Argentina, recalcó en la apertura del foro la
necesidad de enmarcar el uso de la biomasa para la generación de energía
"en un esquema de respeto a la comunidad, donde ni el mercado, ni la
rentabilidad sean las variables dominantes".
Para Martínez, el tema de la relación entre los bosques y la energía forma
parte de una cadena circular integrada por el bosque, la energía y la
comunidad, que a su vez necesita de los bosques.
"Los análisis que no ponen en el centro a la comunidad son riesgosos y
conducen al fracaso", sentenció. Se debe buscar la forma en la cual se
puede satisfacer la necesidad energética de la comunidad.
El XIII Congreso Forestal Mundial, que comenzó el domingo y finaliza el
viernes, se desarrolla en Buenos Aires bajo el lema "Desarrollo forestal,
equilibrio vital". Se estima una participación de 4.500 personas de más de
160 países. (DPA).-