Finalmente en la ciudad no se podrá vender más pirotecnia. Los concejales la prohibieron por una abrumadora mayoría. Esa misma mayoría puede ayudarles a escapar de un posible veto quiroguista a la medida. Ahora, cuando la norma aparece también se escuchan los fundamentos de por qué es de difícil cumplimiento. ¿Cuáles son? 1-La capital está cerca de otras localidades, por ende no habría forma de filtrar los ingresos de este producto de otros lugares.
2- Esta dentro de un gobierno que ya hizo caer una ordenanza porque “no la querían”.
3- No hay la cantidad necesaria de inspectores para llevar adelante la tarea. (Bueh, faltan para todo)
También es cierto que esta normativa es anhelada por varios sectores desde hace años. Y es sabido que hay muchos beneficios por la no utilización. ¿Qué dice entre otras cosas la normativa? Leamos : Prohíbe la comercialización, tenencia, uso, manipulación, deposito, circulación y transporte de aquellos elementos de pirotecnia, que incluye cohetes, petardos, bombas de
estruendo, cañas voladoras, luces de bengala, fuego de artificio y cualquier otro elemento similar de carácter pirotécnico que produzca combustión, en la ciudad de Neuquén. Quedando exceptuado de la prohibición de uso de artículos de pirotecnia, las entidades privadas o públicas, que podrán utilizarlos en celebraciones públicas, previa autorización municipal.
Una gran noticia es que se terminan las bombas de estruendo en las movilizaciones. Enfermos cardiacos podrán vivir con más tranquilidad, entre otras notorias mejorías. (¿Muy iluso al pensar que no mas bombas en marchas no?) Volvemos a la primera inquietud: ¿Puede la comuna llevar adelante el cumplimiento de la norma? ¿Lindo desafío no? En lo personal creo que no la va a poder cumplir, los fundamentos no son ilógicos para rechazarla, pero es cierto que alguna vez alguien tiene que agarrar el toro por las astas. Pensándolo mejor, si pudo sacar a los lavacoches de las calles… ¿No debería ser un juego de niños esto?
Los taxistas se debaten dentro de una interna que los puede llevar a una ruptura. Un grupo importante se niega a ceder el control del seguimiento satelital al municipio. No desean ser controlados porque aseguran que es un servicio que pagan ellos y que solo quieren compartirlo con la policía. Para ello buscan unificar posturas dentro de una asociación que esta mas lejos de consensuar que de romper.
El control de un sistema público nunca es malo. Lo hace más efectivo si es bien utilizado. Hasta se puede conocer si se necesitan o no mas unidades. Y un punto clave: Se puede saber cuanto cuesta en realidad el servicio, finiquitando cualquier tipo de polémica por costos reales a la hora de fijar tarifas.
Pero algunos propietarios no lo entienden así. Hay quienes piensan que este sistema será aplicado de manera persecutoria de parte del poder concedente y están convencidos de que van a vivir multados por la comuna.
Conocida esta situación en el Palacio, la respuesta no se hizo esperar. En comunicaciones no oficiales confirmaron el “congelamiento” del envío de la ordenanza del sistema como una manera de presionar y de “avisar” que las posturas serán inflexibles. Es concreto que el municipio no tolerará la falta de control en taxis y mantendría la norma tal cual está. Esto provocaría que los amarillos perderían logros que obtuvieron en las últimas negociaciones. Ya se sacan los ojos, y eso que todavía no se debate la tarifa del año. A prepararse.
Faltan de nuevo inspectores, no se ven los abuelos que tanto se promocionaron para las escuelas, el tránsito es de locos, y hay muchos enojados, inspectores por un lado y en la comuna por otro. Razones diferentes sobre una misma diferencia.
Los primeros 30 días de la gestión Quiroga fueron obsesivos a la hora de controlar el transito en la ciudad. Beneficiados o no por las vacaciones lograron frenar un poco los embates del mal conducir y estacionarse. El punto aquí es que luego la situación empezó a decaer, la cantidad de inspectores en la calle comenzó a mermar, volvieron a observarse estacionamientos prohibidos en zona bancaria, dobles filas en varias calles del centro y coches aparcados sobre sendas peatonales y ochavas.
Si esto ocurría en los primeros 30 días la grúa no tenia contemplaciones. Al depósito y a pagar la multa. Pero esto solo ocurría cuando un inspector notaba la infracción y se comunicaba con el gruista.
¿Por qué hoy no se ven tantos inspectores como antes? En un primer momento se pagaron horas extras para desarrollar las tareas. Hubo negociaciones donde se pidió incrementar al cuádruple el número de horas propuestas para hacer la labor. El problema más fuerte se dio en enero, cuando llegaron las planillas de liquidación de horas extras. Para dar un solo ejemplo: La comuna había propuesto 500 para la tarea y se enviaron más de 3 mil horas extras. ¡Numerito! Pero no termina ahí. Se observaron en detalle las planillas, ya que había gente que se quejaba de la falta de inspectores, y los funcionarios no podían explicarse por qué ocurría esto. Al pedir detalles y certificados de cumplimiento de las tareas se encontraron con la novedad de que casi el 50 por ciento de esas horas no podían ser justificadas debidamente. Para ser más gaucho, no había papeles para sustentar lo escrito. Se pagó la mitad y la otra está sujeta a revisión.
Al solicitar más información y alertar sobre la no existencia de documentación probatoria para liquidar resolvieron iniciar un sumario por esas más de 1500 horas que están hoy por hoy “dudosas”. Hay por lo menos 5 inspectores que deben aclarar puntos de la polémica. Mientras tanto se confirmo que dentro de tránsito hay mar de fondo por esta situación. No hay muchos inspectores en las calles, tampoco en las escuelas, ni guardias urbanos, apartado especial para estos últimos porque valdría la pena preguntar qué están haciendo de sus vidas.
La ausencia llamativa de zorros grises en las calles se da por esta situación. Desde el municipio solo se atinó a decir que hablaran cuando el sumario este concluido, pero algunos no descartan medidas duras para con lo que arriesgaron en denominar “intento de caminada” a las cuentas. Hay que esperar la resolución y ver quien tiene la razón, y mientras se aguarda, hay una silenciosa pero presente protesta en el área y el único perjudicado es el transeúnte o escolar.
Desde el año pasado el transporte público vive una situación de tensión grave. La política metió la cola, y lo que no era un buen servicio se transformo en un calvario. El hastío no solo fue de la sociedad, sino también del empresariado. Finalmente, y en silencio, Indalo se “tomo el palo”. El jueves 16 pasado llego a la ciudad uno de los popes más importantes del grupo que controlaba el servicio de colectivos. Su objetivo era uno solo: Comunicar a la máxima dirección de la empresa que la firma cambiará de manos. El nuevo dueño de Indalo (desconocemos si seguirá siendo la misma denominación) la adquirió “Autobuses Santa Fe”. Son capitales rosarinos, cuando uno la busca en la web se encuentra con el sitio, pero es derivado a un servicio de boleto prepago. Al buscar más información nos encontramos con una empresa que tiene a cargo los colectivos en Ushuaia hasta este año. Al marcar el número de teléfono que figura en los buscadores de internet contesta un mensaje de saludo diciendo: “Usted se ha comunicado con Operadora Santa Fe”. Sus propietarios están vinculados directamente al gobierno nacional. De hecho Alejandro Rossi figura en sus accionistas. Es ni más ni menos que el hermano del jefe de la bancada justicialista en la cámara baja, Agustín Rossi.
El cambio de color en las nuevas unidades no es caprichoso, es el mismo color de las unidades que prestan el servicio allá en el fin del mundo. Además, trascendió que la compra de unidades estuvo a cargo de la nueva firma, y no de los salientes.
También se pudo saber a través de las crónicas periodísticas que su estadía en la isla no fue del mejor agrado. Serios conflictos laborales, sumado a una “no rentabilidad” manifestada por la empresa han llevado a “amagar” con retirar el servicio.
¿Quienes saben oficialmente del tema? Nadie hasta el momento. Todos tocan de oído pero no dejan de reconocer que vienen cambios. Incluso hubo quienes mostraron su preocupación. Resulta preocupante que una empresa que ganó una licitación que inexorablemente va a aumentar a casi el doble el valor del boleto se vaya. Los que se van eran malos conocidos, en la comuna había alguna chance de negociar para un menor impacto en el costo del boleto del nuevo sistema. Hoy se encuentran en una situación complicada, por no decir entre la espada y la pared, los costos de los colectivos ascienden el pasaje a un valor mínimo de 4 pesos con 20 centavos. Este debate recién empieza, y todavía la comuna no conoce a sus nuevos concesionarios. Si los lavacoches eran el emblema de una lucha fuerte, esto les termina por robar la atención por mucho tiempo. El jueves 23 llega un enviado desde Santa Fe a tomar posesión.
El problema del servicio 101 no es reciente. De hecho lleva meses y meses de soluciones parciales. No es nuevo que haya reclamos por el funcionamiento precario de un sistema tan sensible como lo es el que alerta sobre un delito. Hasta un ex secretario de la cartera dijo sentirse preocupado y “ocupado” en darle un arreglo de fondo. Hasta se llegó a oír que incorporaron a más personal para atender ese sistema de comunicación. Sobre este punto hay un dato: No cualquier persona puede atender esa línea, deben estar preparados y para eso hace falta capacitación.
Tiempo después, cambio de nombres en la cartera, la situación sigue siendo anormal. Las quejas de los vecinos porque no atienden ante una emergencia sigue siendo el hecho concreto. A la hora de consultar extraoficialmente de habla de “saturación”. Y ese es otro punto a tener en cuenta. Es muy cierto que el 101 se convirtió en los últimos tiempos en teléfono de consulta por cortes de ruta o estado de caminos, a pesar que existen otras vías para poder averiguarlo.
Sin embargo escuchamos siempre anuncios de mejoras, de creación de nuevos métodos de comunicación para “liberar” una línea tan necesaria como el agua para los tiempos que se viven en la ciudad. Pero quedan en simples deseos y palabras, porque todo sigue tal cual, y es el propio damnificado el que sufre las consecuencias.
Según la fuerza, hay varias razones para no poder tener el servicio. También se anuncio la compra directa de nuevo equipamiento para incrementar las bocas de recepción de llamados. Además 20 efectivos policiales quedaran afectados exclusivamente a este servicio. Aseguran que en pocos días más el problema será historia. Ojalá sea así.
Otra vez la Feria del Trueque. De nuevo la mugre y la dejadez de una mala costumbre que fue parte de un acuerdo para el “traslado”. Porque de otra manera no se podría interpretar. En su momento de mayor polémica esa feria fue criticada por el “cobro” de “expensas” a los puesteros, con el fin de limpiar el predio una vez finalizada la jornada. Con el tiempo llegó el cambio de lugar, y un “beneficio”, la limpieza quedó a cargo de Cliba. El costo real de ese “servicio” fue de más de 17 mil pesos. Tuvo que aparecer la mugre para que el dato corriera. No se sabe si hoy se sigue cobrando ese “tributo” interno. Si así fuera, lindo negocio hay ahí. Pero no es lo único que pondría de los pelos a más de uno.
Durante mucho tiempo se dijo que el contrato de la basura en la ciudad era demasiado oneroso para las arcas municipales, que se tenía que renegociar, para mayor precisión la comuna eroga más de 50 millones por este servicio. La pregunta es, ¿Cómo llegó Cliba a aceptar la incorporación de un nuevo servicio, a sabiendas que se le intentó reducir el canon? La respuesta fue “dejando de lado otras prestaciones”. Si un ciudadano pretende deshacerse de residuos voluminosos, trastos viejos o muebles rotos no podrá contar con el servicio que originalmente le correspondía a Cliba. El primer cambio se produjo ahí. El segundo, y que en algún momento los funcionarios deberán dejar de callar y admitir, es que la otra parte del “canje” consistió en llevar adelante la recolección de residuos en un reconocido country de la ciudad, donde además algunos moradores considerados “tops” deben tributos.
Los neuquinos perdieron una parte importante de la recolección de residuos a cambio de mantener a través del estado público la limpieza de un barrio privado y con custodia, más la limpieza del predio de un grupo de feriantes. ¿Cuánto cobra Cliba por limpiar el country? No se sabe. Seguramente en un año donde debe licitarse el servicio de la basura en Neuquén se tengan en cuenta un sinnúmero de inequidades que, en algunos casos, generan vergüenza ajena.
El 2012 será un año clave en sus primeros meses para la gestión Quiroga. Uno de los compromisos “fuertes” de campaña es el tema lavacoches. Y ya el fin de semana el intendente lanzó la primera advertencia. No parece una cuestión fácil, pero que sí tiene normativas que van a avalar el primer avance sobre esta problemática.
Si hay algo que dejó de legado la gestión Ingelmo es un relevamiento de los lavacoches que trabajan en las calles de la ciudad. Y aquí surgen datos interesantes: Varios de ellos están capacitados en distintos oficios, hasta con certificados del sindicato de gas y petróleo. Otro son técnicos forestales, personas que han estudiado y tienen chances de ser incluidos dentro del sistema laboral. El rango etario de los lavadores ronda entre los 25 y 30 años y, se estima, logran alcanzar un promedio de 3 mil pesos por mes en sus tareas dependiendo de la ubicación que exploten.
¿Cómo harán en una primera etapa? La administración hará pié sobre la ordenanza 12028 del año 2010, que modificó el sistema de contravenciones en la ciudad e impuso multas mayores a determinadas infracciones. Por ejemplo, algo escrito que se hará valer es la multa para quienes faciliten el lavado o cuidado de su vehículo, una infracción que puede costarle al dueño del auto entre 200 a 5000 pesos. El siguiente ítem es la facilitación del agua para lavar: Aquí la multa es similar y corre para el propietario de la vivienda o local que les “ceda” la canilla a los “trapitos” para llevar adelante sus labores. Esto no es nuevo si pensamos que en varias oportunidades el ex subsecretario de gestión urbana insistió con estas “amenazas” al no poder solucionar la problemática. En esto la gestión actual parece que no va a aflojar.
La capacitación es un hecho. Han avanzado los diálogos con gremios para poder ponerla en marcha. Y para los lavacoches podría surgir un elemento seductor para poder lograr que se sumen al aprendizaje. No deja de ser un tema donde solo la municipalidad tiene la solución en sus manos, sino que también la sociedad debe acompañar. Con disidencias o acuerdos, nadie quiere ver a personas que trabajen en condiciones de precariedad, con altísimas temperaturas o con extremo frío. También es cierto que hay personas mayores trabajando, porque el sistema no les da lugar. En estos casos debería existir alguna opción distinta.
¿Rechazo por lo nuevo? ¿Xenofobia por lo que trae? ¿Miedo a perder económicamente? ¿ Triunfo de la informalidad? Un pequeño grupo de preguntas que vienen a la mente tras la posibilidad de instalar La Salada en la ciudad. Pero comencemos a desmenuzar de qué se trata. Punta Mogote ( Ese es su verdadero nombre) Es un tremendo complejo ubicado en cercanías del tristemente célebre riachuelo. Para llegar es necesario contar con un conocimiento del lugar, puesto que no hay carteles indicadores que faciliten el acceso. Quien no conoce esta obligado a buscar asesoramiento o un “guía”. Quedó bautizada en el imaginario como La Salada en honor a las piletas de agua salada que existen todavía en otro sector cercano. Antes de ingresar en el predio propiamente dicho existe otra feria, que es anterior al nacimiento de Punta Mogote, de cuya seguridad y venta no depende del monstruo.
Los lugares que se deben sortear para ingresar son altamente peligrosos. La inseguridad llega a tal punto que varias veces los propios agentes de seguridad privada de la organización van a buscar a los visitantes a la zona de Puente La Noria, para luego comenzar el viaje final. En el trayecto se observan puestos de venta a la vera del camino, vacíos, solo funcionan durante el día, ya que en la actualidad La Salada abre sus puertas por la tarde noche hasta bien entrada la madrugada.
Son altamente celosos de lo que se puede mostrar, no es fácil poder entrar en franco diálogo con los feriantes, ni hablar si lo que se comercia son “marcas”. De hecho, para recorrerla hace falta mucho tiempo, ya que son grandes espacios cubiertos completos de puestos de ropa, electrodomésticos, elementos de informática, y demás yerbas.
El nivel de organización es impecable. Hay 5000 puestos de venta, compuestos por 400 socios y el resto locatarios que pagan un canon diario por poder vender sus productos allí. Los precios por el “alquiler” diario rondan los 200 pesos para un socio y más de 400 o 500 para un locatario. Y no solo ellos paga, también hay un ejército ambulante que abonan un costo para poder comerciar sus productos, sean alimenticios o no. Nadie que no pertenezca o pague el derecho de comerciar puede osar intentar vender allí dentro. Son implacables con quienes no pagan, pude verlo.
Volvamos a los “celos” para poder mostrar. Fuimos tratados muy bien, pero siempre respetando sus “reglas”. No incomodar, no marcas, y todo va a estar bien. Es imposible controlar el acceso de marcas para la venta, confeso alguien. Pero también es cierto que hay un ejército de personas custodiando que no ocurra nada malo. Más de 80 agentes privados, más de 30 cámaras de video seguridad ubicadas en todo el predio. Una picardía, las marcas existen. Pero vayamos más a fondo. Hay puestos donde la paranoia es constante. De hecho durante nuestra visita hubo rumores sobre operativos policiales y, la verdad, jamás había visto como alguien podía armar tremendo bolsón de ropa en tan solo 30 segundos. El puesto quedaba desierto, y para esas personas la jornada había terminado. Otros, en tanto, no tienen nada que ocultar, exhiben marcas, pero también exhiben facturaciones de fábrica Donde los costos son sensiblemente menores a los que se ofrecen en el mercado regular. Ejemplo: Un jean de marca reconocida, que en el mercado ronda los 400 pesos en la salada cuesta 180 ( suben mucho los impuestos no?). Lo interesante de esto es que en este caso quien comerciaba mostraba orgullosamente la facturación y su monotributo al día, y se mofaba de querer ganar y no esquilar, como aseguro que ocurre en el mercado normal. Pero también hay los que no pueden mostrar una factura, quienes están en la más absoluta informalidad, quienes se ponen nerviosos al ver una cámara y corren la vista, o dicen “aquí no” y continúan haciendo su trabajo de manera exaltada, como queriendo alejar más rápido a quien consideran un intruso y potencial peligro para sus objetivos.
La idea de instalarse en Neuquén ronda solo en la cabeza de su administrador, Jorge Castillo. Lo comentó con sus asesores cercanos, pero no dio más detalles. Con quienes hablamos aseguran que habla, pero no de detalles. Se imaginan en Neuquén, y dicen que el rechazo y la polémica se da porque no conocen quienes son o integran La Salada y que es lo que hacen. Es cierto, son impecablemente seguros y prolijos, pero en la base hay mucho desorden por corregir, o aceptar. ¿De venir a Neuquén será así también??
Al final de cuentas la empresa Indalo no dejara de prestar el servicio en la ciudad de Neuquén. Es porque el tribunal superior de justicia avalo el decreto promulgado por el intendente Farizano.
Bien vale recordar el proceso, por demás tortuoso y hasta con ribetes tragicómicos. Por un lado una licitación absolutamente demorada, que hasta por momentos parecía imposible, que llegó a puerto con polémicas entre los concursantes. Luego, una definición de envío tardía al deliberante, acusaciones cruzadas de “dormir” la licitación, y un deliberante que se activó rápidamente con el tema y comenzó a analizarlo.
Dentro de ese proceso se metió la cola de las elecciones. Con mucho tinte electoral nadie se privó de usar el tema en beneficio propio y se comenzó a bastardear uno de los temas más importantes del año.
Nadie objeta lo malo del servicio, pero ninguno imaginó que el aprovechamiento político-electoral (más que eso diría de politiquería barata) llevaría hasta tener ribetes tragicómicos. Una sesión propia de un circo romano en donde quien no estaba a favor de una idea podía pasarla mal. Y hubo quienes la pasaron muy mal. No hace falta agregar que el concejal Cascino tuvo que presentar la renuncia agobiado por los ataques de quienes en su momento lo idolatraron y lo sumaron a sus huestes.
El juego político siguió, y la especulación de las licencias políticas dejó diezmado a un concejo que, de todas maneras, enfrento con lo que le quedaba el debate sobre la resolución política de la licitación. Un debate amplio, rico en tecnicismo, que tuvo un final propio de lo que fue el proceso de este tema: “no nos hacemos cargo”. Ni un asesor produjo un informe legal para sostener la aprobación sin una mayoría calificada. Y se tuvo que hacer cargo la justicia. Un poder sin tinte electoral tuvo que trabajar sobre un análisis que previamente tendrían que haber hecho las personas a las cuales se les paga el sueldo por asesorar.
El final de la historia está claro, la empresa necesitara de ser controlada para ser efectiva, y hay voluntad política para esto. Justamente quien va a ser jefe de gabinete fue uno de los creadores del despacho de comisión y existirá un ente regulador de servicios. Ojala alcance para que, de una buena vez, los neuquinos puedan usar un servicio que satisfaga realmente las necesidades.
La noche neuquina sigue siendo una caja de pandora para los funcionarios. Si pensamos esto ni nos imaginemos que será para los que tienen que transitarla. Siempre que se habló de este punto han aparecido innumerables polémicas sobre como intentar controlar, o “poner un freno” a varias situaciones que se han salido del carril.
Lo más preocupante es que desde la comuna se haya admitido que es muy difícil obtener personal para realizar las tareas de rutina. El hecho de que un joven fuera hallado con un coma alcohólico reavivó el tema y, quizás, terminó por blanquear una falla grave.
Pero no solamente las responsabilidades pueden ser repartidas entre empresarios y estados. No hay que olvidar que somos una sociedad, con muchos desaciertos, que son aprovechados por quienes solo están interesados en hacer “caja” a costa de cualquier precio. Si ese joven hubiera muerto, el mensaje de este blog no sería el mismo. Las imágenes son poco gratas, pero muestran ni más ni menos que es lo que esta pasando.
No hay contención en los núcleos familiares de los jóvenes. Tampoco hay reglas claras para que los que viven de la noche tengan el control suficiente. Y otras variables como, por ejemplo, la lucha contra la venta clandestina de alcohol que la municipalidad viene perdiendo por goleada, a pesar de los múltiples golpes que le dio a los irregulares. Se rearman, nadie sabe cómo, pero están dispuestos y con mercadería provista por sabe quién para continuar con un negocio que a las claras es altamente rentable. Hasta la policía resolvió ubicar patrulleros cerca de los “comercios” para alejar a los compradores de esta actividad. Se quita gente que da seguridad cuando otros deberían estar haciendo este trabajo.
También se conoce que varios de los jóvenes ingresa a los boliches en estado de ebriedad ( El clandestino no reconoce prohibición de venta a menores). Y hay alguien que los deja entrar, para que sigan consumiendo dentro del local.
Lo más preocupante es que no hay solución inmediata y mediata a este cuadro. En apariencia vamos a seguir conviviendo con estas historias, que a veces son un susto, y a veces son una tragedia. Pero con actores similares, los jóvenes, el alcohol, las discos, y un estado que admite una ausencia alarmante.