| “La verdad
la tienen los soldados”
Neuquén
> Llegó a Malvinas, más precisamente a la
zona de Darwin y Pradera del Ganso, con apenas 19 años. Había
nacido en la ciudad de San Juan y después de abandonar sus
estudios secundarios decidió ingresar a la Escuela de Suboficiales
del Ejército Sargento Cabral para posteriormente incorporarse
al Regimiento de Infantería 12 de Mercedes en la provincia
de Corrientes.
“En la guerra uno hace todo lo que puede aplicando lo que sabe”,
explicó Lucero cuando se le preguntó si estaba preparado
para la guerra.
El Suboficial Mayor Oscar Lucero, quien hace diez años reside
en Neuquén, no se siente un héroe sino que siente la
satisfacción de haber regresado con sus diez soldados que tuvo
a su cargo.
Cuando se le consultó acerca del momento más difícil
que vivió en la guerra, además de haber sido herido
en un brazo y haber recibido esquirlas en la espalda, Lucero expresó
que fue “cuando tuve que entregar mi fusil” en el momento
de la rendición.
“Lo que no te mata te fortalece”, afirmó Lucero
respecto a lo vivido tiempo después de esa dura experiencia
que es la guerra “porque uno no está preparado para eso”.
Lucero cuenta con una sonrisa que compartió esos días
de combate con el padre de su novia, en la actualidad su suegro, que
tenía el cargo de suboficial. Unos años después
se casó con su novia que había dejado en Corrientes
aquel mes de abril de 1982 y actualmente tiene cuatro hijos y una
nieta. Cuando sus hijos le preguntan que hizo en Malvinas “les
digo que eso se lo van a decir los soldados que estuvieron conmigo.
Yo puedo decir que hice bien y que hice mal, pero la verdad la tienen
esos soldados”.
Para Lucero durante muchos años la sociedad argentina le dio
la espalda a lo ocurrido en la guerra, “hubo una desmalvinización
y esto dolió mucho por los 649 hombres que quedaron allá.
Ahí están los verdaderos héroes y todos debemos
luchar para que en el cementerio de Darwin, donde están las
tumbas de los soldados argentinos, flamée de una vez por todas
la bandera celeste y blanca que es lo que sucede en cualquier país
donde hay un soldado muerto de otra nación”.
Diez años después de combatir en Malvinas, Lucero se
desempeñó como Casco Azul de las Naciones Unidas en
Croacia donde se encontró con dos suboficiales ingleses que
habían estado defendiendo a su país en el Atlántico
Sur. “Estos soldados me comentaron el valor y espíritu
de sacrificios que tenían nuestros compatriotas”, comentó.
Lucero fue uno de los primeros que se enteró de la inminente
rendición argentina, formalizada el 14 de junio ante el general
británico Jeremy Moore. “En la enfermería me enteré
que se iban a formar las tropas en la zona de Darwin. Yo estaba ahí
a raíz de la herida de bala que tenía en el brazo derecho
que a esa altura ya había perdido mucha sangre”. Fue
operado en el buque hospital británico Uganda por médicos
ingleses.
“Yo espero algún día volver a Malvinas y ver flamear
la bandera argentina”, expresó Lucero mientras repasa
las páginas de un libro sobre la guerra.
“No sabíamos cómo íbamos
a salir”
Neuquén
> “Tenía 24 años y toda la pasión
y euforia por la patria como le pasó a la mayoría de
los argentinos cuando se informó de la recuperación
de las islas”, recordó veintiséis años
después el Teniente Coronel Jorge Alberto Locatelli.
Nacido en Gualeguay, Entre Ríos, la niñez de Jorge estuvo
signada por el ritmo de los pasos de su padre, un suboficial de Prefectura,
que recaló en distintas ciudades como Puerto Deseado, Goya,
Concepción del Uruguay, Buenos Aires, Rosario, entre otras.
A los 21 años “apasionado por la carrera militar”
ingresó al Colegio Militar de la Nación después
de haber estudiado dos años en la Facultad de Ingeniería
Química en Rosario.
Como al resto de los argentinos “la recuperación de las
Malvinas” sorprendió a Locatelli ya que no tenía
información a pesar de estar en ese momento como Cadete de
Cuarto Año del Colegio Militar de la Nación. “El
9 de abril arribamos a Comodoro Rivadavia y el 11 nos trasladan desde
Puerto Argentino a la zona de Bahía Zorro donde permanecí
durante todo el conflicto como jefe de una patrulla de exploración
a cargo de diez soldados que tenía que entrar en contacto con
las posiciones enemigas”, comentó.
Durante los primeros días en territorio malvinense a Locatelli
lo asaltaba siempre la misma pregunta: “¿hasta cuándo
se irá a prolongar esta guerra?”. “Pensaba que
el conflicto con los ingleses no se iba a convertir en otra Vietnam,
pero sí pensaba que iba a ser largo porque ellos tenían
que venir, armar su estructura, contar con el apoyo logístico,
bélico y militar de otras naciones”, agregó.
Respecto al fantasma de la muerte que lo acechaba ante cada ataque
enemigo, Locatelli señaló que “era un efecto colateral”
porque lo que se pensaba era “cómo sobrevivir y cómo
cumplir la misión que a cada uno le tocaba en esta guerra”.
“Indudablemente el hombre de armas no quiere la guerra porque
sabe los horrores que ello conlleva. En ese momento con 24 años
sentí que estaba escribiendo la historia. Cómo íbamos
a salir de ahí, no lo sabíamos, ni lo queríamos
saber”, agregó.
Respecto a la rendición, Locatelli señaló que
en ese instante sintió “una cosa extraña al estar
mezclado con aquel que es el captor, pero en definitiva uno agradece
que está vivo”.
Después de Malvinas, Locatelli egresó en diciembre de
1982 como Subteniente y fue destinado a Junín de los Andes
donde se especializó en Montaña y desde hace siete años
reside en la ciudad de Neuquén.
Locatelli destacó que desde hace algunos años la sociedad
“trata de manera distinta a los veteranos de guerra” y
pone como ejemplo la provincia del Neuquén “por la importancia
que representa la ley de Registro Único de Veteranos y el monumento
a los héroes caídos ubicado en el predio del Parque
Central”.
“A todos nos costó digerir la derrota. De hecho hubo
en la sociedad una gran desmalvinización que se extendió
mucho tiempo y en donde nadie se hacía responsable. Hubo un
tiempo que le echaban la culpa a los que estuvieron allá pero
ellos hicieron lo que pudieron con lo que tenían”, señaló
Locatelli y dejó de lado el análisis sobre la forma
en que se manejaron los responsables políticos.
Hace algunos años este veterano de guerra viajó con
su familia a Comodoro Rivadavia. Se paró frente al muelle y
se quedó contemplando esa inmensa soledad del mar sabiendo
que más allá había ocurrido algo que lo tuvo
como protagonista. Es su orgullo y su ejemplo para quienes lo rodean.
“Fui con orgullo”
Neuquén
> “A medida que pasan los años pienso que
debemos reivindicar más aún lo que hemos hecho durante
la guerra”, sostuvo Justo Aguilar Zapata, quien llegó
a Malvinas como conscripto de la clase 1963 perteneciente al grupo
de Artillería de Defensa Aérea 601 con asiento en Mar
del Plata de donde es oriundo.
Conocida la noticia el 2 de abril y la orden de que junto a sus compañeros
de conscripción iba a ser trasladado a la zona de conflicto,
sólo tuvo tiempo de pasar por la casa de sus padres para avisar
que “me iba a la guerra”. “A esa edad uno no tiene
conciencia, a uno lo mueve la inconciencia juvenil”, explicó.
Una vez instalado, aproximadamente el 8 de abril, sin ninguna formación,
“había ingresado a la colimba dos meses antes”,
el objetivo del grupo que integraba era defender la isla de los ataques
aéreos del enemigo y, fundamentalmente, custodiar el aeropuerto
de Malvinas.
Su jefe era el, por entonces, Teniente Coronel Héctor Lubin
Arias -hoy retirado-, a quien conocía porque jugaba al rugby
con su hijo. “Para Lubin Arias era un orgullo que yo participara
de la guerra”. Destacó la personalidad del militar “porque
combatió a la par del soldado y nos marcó una importante
huella para quienes estuvimos bajo su mando”.
Aguilar Zapata, quien unos meses antes del conflicto bélico
había ingresado a la carrera de Medicina y actualmente es ginecólogo
y obstetra en la ciudad de Neuquén, no deja de pensar en los
momentos difíciles que atravesó esos meses en las islas
“que me acompañarán durante toda mi existencia
por la extrema violencia y el grado de miedo con que los viví”.
Los días previos a la rendición “fueron de mucho
estrés y llegó un momento en que a uno lo vence el miedo
y se entrega”, agregó.
“Yo fui con orgullo a las Malvinas más allá que
después nos enteramos de muchas cosas. Me resulta difícil
pensar y acostumbrarme a la idea de que se trató de una aventura
de los militares porque es doloroso por las muertes de tantos jóvenes”,
comentó.
La vuelta a casa después de la derrota resultó difícil
para la mayoría de los combatientes. No fue el caso de Aguilar
Zapata quien contó con padres y familiares “contenedores”;
sin embargo, admitió, atravesó un tiempo “de mucha
angustia”. Ese apoyo de hace veintiséis años se
extiende actualmente a través de su esposa e hijos. “Mi
hijo de diez años me ha devuelto el orgullo de ser ex combatiente.
Le voy contando cosas de acuerdo a su edad, le muestro las cartas
que recibí y todos los 2 de abril se pone mi medalla y se la
lleva al colegio”.
Recién el año pasado se enteró que había
vuelto a Puerto Madryn en un barco inglés llamado Norland Hund,
gracias a una foto que le mostraron los integrantes del Centro de
ex Veteranos de Neuquén. “La mente es increíble
porque los elementos traumáticos los solapa de algún
modo”, explicó.
Aguilar Zapata reconoció que “lamentablemente”
pasó “mucho tiempo” para que la sociedad considere
realmente a los veteranos de Malvinas. “De 1982 a 1992, aproximadamente,
no hubo nada respecto al apoyo a los ex combatientes. Como que se
vivieron años de ocultamiento y no se lo reconoció.
Creo que el gobierno de Néstor Kirchner ha hecho mucho al respecto
y creo que en esa línea continuará la actual mandataria”,
sostuvo.
“Cuando estaba en la guerra tuve la sensación que estaba
peleando por todos. Pero cuando volví fue otra la sensación.
Sentí que me podía haber muerto como tantos otros de
mis compañeros”, confesó con una mueca de dolor.
Actividades para hoy
8.30 horas
En el monumento de los Caídos en Malvinas se realizará
el izamiento de las tres banderas.
11 horas
En Paso Aguerre, se realizará un homenaje al soldado
Jorge Águila, primer caído de la Guerra de Malvinas.
Asistirá el gobernador Jorge Sapag.
11 horas
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezará
en la I Brigada Aérea de El Palomar el acto conmemorativo por
el Día del Veterano de Malvinas, que originalmente iba a realizarse
en el Regimiento de Granaderos de Palermo. El Palomar es un lugar
cerrado que le permitirá llegar directamente en helicóptero
y evitar así cualquier manifestación.
15 horas
3° Jornada Barrial de Conmemoración en Valentina Sur. Desfile
(intersección Bustos Pérez e Iguazú). Paso de
banderas de ceremonia, instituciones barriales, escuelas, centros
tradicionalistas, fuerzas policiales y militares frente al palco de
autoridades.
16.30 horas
3° Jornada Barrial de Conmemoración en Valentina Sur. Actividades
culturales (cancha polideportivo local del barrio Valentina Sur).
Folcloristas locales e invitados. Escuelas de danzas folclóricas.
18 horas
Se depositarán 649 claveles en la fuente del monumento de los
Caídos en Malvinas. Cada clavel representa a un combatiente
caído en las islas. A las 20, la ceremonia continuará
con el encendido de la misma cantidad de velas. Posteriormente, la
ceremonia finalizará con el arrío de las tres banderas.
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